lifeonmarsOh man! Wonder if he'll ever know |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007. La improbable parejaYa se que posiblemente esta relación sea falsa, y seguro que en estos momentos más de un agente de prensa estará corriendo para desmentirlo. Pero me ha encantado la noticia que he oido hoy en televisión de que los actores Leonardo DiCaprio y Lukas Haas tienen una relación sentimental -que están liados, vamos-. Ya se que no es bueno creerse todo lo que dicen en la tele, pero puestos a soñar, me parece una pareja estupenda. ![]() ![]() Ya es hora que en el mundo de la farándula (y me refiero a alto nivel, es decir, planetario) se vean otro tipo de parejas más alternativas y con mezcla de genéros de las que nos tienen acostumbrados. Es saludable para todos. E incluso para la vista, porque hacen una estupenda pareja. ¿Os imagináis que Lukas acompañara de la mano a Leonardo en la alfombra roja, cada uno con sus smokings de Armani o Dior, durante la próxima edición de los Oscars, o que Leonardo besara en la boca a Lukas cuando tuviera que subir al escenario a recoger su Oscar al mejor actor protagonista por "Diamantes de sangre"? To good to be true!! ¿Pero qué es esto? ;-(Este blog, bueno, este servidor (blogia), me ha dejado tirado durante las últimas semanas. Durante más de diez días no he podido acceder a él, con lo cual decidí abrir otro en otro servidor (blospot). Allí estuve escribiendo durante tres días de esta pasada semana. La dirección es ésta. Hoy acabo de descubrir que éste vuelve a funcionar, y aunque he notado que han borrado mis entradas de los últimos quince días (¡así porque sí!) - cosa que no me ha hecho ninguna gracia -, he decidido volver a él, porque al fin y al cabo ya estoy acostumbrado a él, porque le he cogido cariño, y también porque creo que es más "yo" que el otro formato. De todas formas seguiré manteniendo el otro (lifeonmars2) en los enlaces, por si acaso éste lifeonmars me vuelve a abandonar algún día. De ARCO, de la Vida y de los Little ChildrenA veces pienso que nada en esta vida llega por azar. Las cosas suceden porque tienen que suceder. Y el hecho de que ocurriera este blackout en mi blog, junto con los acontecimientos que están sucediendo en mi vida en los últimos días, tienen mucha relación. Supongo que es un síntoma o una llamada de atención para que me dé cuenta y sea más consciente de que todo es relativo, que nada es importante (salvo las cosas de verdad importantes) y que la vida debe seguir a pesar de todo. Pero sobre todo hay que disfrutarla y vivirla a tope, y al momento. Por eso y otras muchas razones he decidido relativizar esto del blog, y darle la importancia justa que debe tener. Ni más ni menos. Quizá ya no escriba tanto como antes. Habrá momentos que hasta ni me apetezca escribir ni decir nada. Pero supongo que en otros momentos también me vendrá bien para saber y sentir que estáis ahí. Además, esto forma parte de mi vida (y me llena tanto, que debo reconocer que no podría prescindir de ello).
Y tal como decíamos que la vida sigue, pués eso, sigamos con lo del pasado fin de semana... (Por cierto, justo el anterior, cuando el blog me dejó tirado el fin de semana pasado, hice muchas cosas que quería haber contado aquí, como ir al cine a ver "La science des rêves" el Viernes y "Shortbus" el Domingo, o ir a la exposición sobre el retrato en la época de Picasso en el Thyssen Bornemiza - el Sábado - y a la Fundación Caja Madrid - el Domingo - (alucinantes). Y todas me gustaron mucho, y quería haberlas comentado. Pero ya ha pasado tanto tiempo que me da pereza).
El mensaje es claro: "En tiempos de perversión sexual, de oscuridad mental, de individualismo social, de violencia familiar y vecinal, ¿quién está más desequilibrado, el corruptor de menores recién salido de la cárcel, o el honrado ciudadano de a pie que dedica su vida a propagar imágenes de aquél, además de vigilar como un perro policía cada uno de sus pasos en beneficio de la comunidad? De eso va la película, y de cómo la mayoría de los adultos, la mayoría de las veces, son mucho más infantiles que los propios niños. PD: Por cierto, hablando de cine, se me ha olvidado decir que este fin de semana he tenido a un invitado en casa. Mi amigo Christophe, el galerista y coleccionista belga, tan amante del cine y el arte contemporáneo como yo, ha venido para pasar su habitual fin de semana en ARCO (lleva viniendo todos los años (seis) que llevo en Madrid), y me trajo un estupendo regalo: tres dvds con buenas películas francesas recientes, que ni siquiera han llegado a salir en cine aquí o, si lo han hecho, lo hicieron sin pena ni gloria (lamentablemente). Se trata de "Rois & Reine" de Arnaud Desplechin, "Ma mère" de Christophe Honoré y "Gabrielle" de Patrice Chéreau. ¡Veo con agradable sorpresa que mi colección de buen cine francés (y de películas con mi adorada Isabelle Huppert) sigue creciendo! ;-)) Siempre me ha gustado una buena pierna![]() De entre las entradas que escribí en los días pasados y que se han perdido por la ineptitud de blogia.com (lo cierto es que la verdad no recuerdo bien qué había escrito en esos días), creo recordar que estaba esta foto. Y como es una pena que se pierda entre las ondas (o donde sea), he decidido volver a colgarla para uso y disfrute de todos. Besos. I (Love) El Gran GatsbyAcabo de terminar de leer Contacto, de Dennis Cooper. Y sí, está bastante bien. Pero no, no me ha entusiasmado demasiado. Esta bien escrita, y tiene un ritmo trepidante y visceral, pero creo que le falta profundidad y un pelín de inteligencia para llegar a ser una estupenda novela. Se deja leer fácilmente, y es bastante perturbadora y hasta sexy, pero sus historias sobre autodestrucción, deseo brutal y muerte no era precisamente lo más apropiado para que yo leyera estos días. Precisamente el cuerpo no me estaba pidiendo eso. Aún así me la he leído en un pis-pás, pero también debo reconocer que conforme iba llegando al final más ganas tenía de que acabara. Ahora en cambio me apetece leer algo más clásico. Y precisamente me apete retornar a un libro que nunca he leído y que siempre he tenido muchas ganas de descubrir. Se trata de El Gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald. Voy a leer concretamente esta edición: ![]() Es la nueva edición de este clásico (moderno) de la literatura norteamericana, con esa preciosa foto en blanco y negro del Vogue de los años 30. Personalmente no creo que esa foto en concreto tenga mucho que ver con la historia y los personajes de la novela. Pero bueno, la foto es tan bonita que se le perdona todo. Tengo una anécdota graciosa con este libro. Y es que ya lo empecé a leer una vez. Resulta que en aquella época en que vivía en Bruselas y solía salir los sábados por la noche solo (bueno, eso lo he hecho siempre, y aún hoy todavía me gusta hacerlo), durante una época me gustaba llevarme conmigo un libro para hacer más amenas las esperas en el metro o en las paradas de autobús. Justo una noche me llevé The Great Gatsby (aquella era otra edición anterior con una portada distinta muy colorista), empecé a leerme las primeras páginas, y a lo largo de la noche, supongo que entre el efluvio de las bebidas y el mismo calor de la noche (o vete tú a saber qué), se me debió caer del bolsillo del abrigo en alguna disco, o en algún cuarto oscuro, o algún bar, o qué se yo. Siempre pensé que el/la persona de la limpieza que se encontrara el libro al día siguiente en el suelo, o en cualquier rincón lleno de mugre, junto con los restos varios de la noche anterior, debió flipar, claro. En fín, pués eso, que no lo volví a leer nunca más hasta hoy, que me apetece retomarlo y leerlo hasta el fin. Eso espero. Solamente el prefacio de la primera página ya es de por sí maravilloso: "Then wear the gold hat, if that will move her; If you can bounce high, bounce for her too, Till she cry "Lover, gold-hatted, high-bouncing lover, I must have you!" THOMAS PARKE D’INVILLIERS PD: Por cierto, están poniendo ahora mismo una peli estupenda en la2. La francesa "Va savoir", de Jacques Rivette. Una delicia. ¡Hay que verla! all about eyesSupongo que hoy será uno de esos días relevantes para el resto de mi vida. En un par de horas me opero la miopía de mis ojos con láser, y me dicen que en cuestión de media hora todo será maravilloso, veré todo estupendamente bien y tendré que prescindir de mis gafas y lentillas, que tanto me han acompañado en los últimos quince años. Hasta ayer mismo había gente que me decía que no me operara, que las gafas de pasta me quedan bien, y me daban un aire intelectual, interesante y tal. Y lo cierto es que me da hasta pena desprenderme de mis queridas gafas (de las lentillas nada, que son un coñazo que pá qué). Pero bueno, la decisión esta tomada, y estoy muy contento. Mis ojos lo agradecerán. Supongo que estaré toda la tarde en hibernación, y mañana seré un ser nuevo, con nuevos ojos, nuevas visiones, y nuevas esperanzas, aunque espero que el interior haya quedado igual. Lo de la operación en sí no me preocupa mucho. Ya me he tomado el Lexatin que me proporcionaron en la clínica y creo que ya está haciendo efecto. Y además no quiero pensar mucho en ello. Demasiado tenemos con la cantidad de hospitales, clínicas, pruebas y operaciones que nos ha tocado vivir últimamente. Enough is enough! Así pués, la próxima vez que me siente frente a este ordenador, será sin intermediación de gafas, ni lentes, ni hostias. Será a pelo. Y espero que todo reluzca y brille mucho más. In your eyesTodo ha salido perfecto. Aunque se pasa un pelín mal en los quince minutos que estás en el quirófano, con los ojos sacados de las órbitas y el maldito laser oliendo a chamusquina, todo se compensa luego. La operación fue rápida y certera y ahora mis ojos ven con total nitidez, y a muchos metros de distancia (espero que no se me escape ningún detalle de lo que pase a mi alrededor) ;-))) Lo primero que hice al llegar a casa fue tirar a la basura las lentillas y toda la parafernalia que colllevan (líquidos, tarros, etc). Y con respecto a mis "Cutler and Gross" creo que las guardaré de recuerdo. Me da pena tirarlas. Siempre me ha gustado la gente con gafas, y también pienso que la miopia da un cierto encanto a la mirada. Pero bueno, llegó el momento de cambiar, y con un buen par de gafas de sol también se pueden hacer muchas cosas, jejejeje. En estos momentos estoy descansando en casa. Mis ojos están lo suficientemente relajados, o sea que yo también. Hoy no he ido a trabajar, y dedicaré el día a hacer lo que realmente me apetezca. Acabo de desayunar y ahora estaba tirado en el sofá disfrutando de algunos videos de Mark Romanek. ¡Por dios, qué bueno es el "Little Trouble Girl" de Sonic Youth!: Feliz fin de semana a todos. Las dos "esas""Una de las dos Españas ha de helarte el corazón." Nos fuimos de allí echando leches, pero todavía me dió tiempo para comprarme un traje maravilloso de Jey Coleman en Scooter (esa estupenda tienda del callejón de Jorge Juan). Sin duda lo mejor de la tarde (¡¿y lo guapo que voy a estar yo en la oficina con mi molón traje pitillo azul marino?!). Thunder Perfect MindDaria W., forever!! El futuro"El futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños." Eleanor Roosevelt PD: Dedicado a mi gran amiga Marian. Un beso enorme. Mi cielo. Al otro lado del arco irisSiempre me hubiera gustado ser una mosca de esas que se mete por algún agujero y pueda estar en un lugar concreto y asistir a algún que otro hecho histórico determinado (se me ocurren cantidad de sitios en los que hubiera dado lo que fuera por haber estado allí en un momento concreto). Pero por ejemplo hubiera hecho cualquier cosa por estar el pasado domingo 25 de febrero en Londres, en el teatro Palladium más exactamente. Y es que la noticia es la siguiente: Rufus Wainwright recrea clamorosamente en Londres el mítico concierto que Judy Garland ofreció en el Carnegie Hall de Nueva York el 23 de abril de 1961 " En casa de los Wainwright, enterrada bajo una pila de papeles, había una vieja fotografía en blanco y negro. En ella, de espaldas al objetivo, una chica con dos largas trenzas sujeta un enorme banjo frente a un bebé que la mira entre aburrido y perplejo. La chica es Kate McGarrigle, esposa de London Wainwright III -acerado cantautor de finales, respetadísimo en los círculos intelectuales de la Costa Este-, y el bebé es su hijo, el pequeño Rufus. La madre, gran dama del folk canadiense, recuerda cómo algunos años más tarde seguía intentando enseñar a su hijo, que ya era un niño, a cantar una canción de folk. Se recuerda tocando el mismo banjo e incapaz de arrancarle una sonrisa. La poca receptividad de su hijo entristece a Kate, que se sirve otro whisky escocés y se sienta al piano para expresar su amargura a través de otro tipo de canciones. No aquellas que hablan de montañas, ríos y héroes solitarios, sino otras compuestas en medio de la agitación de Nueva York. Canciones de Irving Berlin, George Gershwin o Cole Porter. Y ocurrió algo inesperado. El niño se acercó a la madre. La cara apática se había convertido en una sonrisa. "Enséñame esas canciones, mamá", le dijo. "Eso es lo que quiero aprender". La madre no desaprovechó el momento: "De acuerdo, empezaremos por la que, en mi opinión, es la mejor de todas ellas, Somewhere over the rainbow". Hoy, el neoyorquino Rufus Wainwright tiene 33 años y es mucho más que uno de los referentes más celebrados de su generación. Es un joven dandy, un icono gay y un megalómano capaz de embarcarse en alucinantes proyectos como el que está a punto de materializarse esta noche. Es domingo 25 de febrero y estamos en el teatro Palladium de Londres. Rufus Wainwright no sólo va a cantar aquella primera canción que le enseñó su madre. Eso sería demasiado fácil. Va a reproducir, canción por canción, el mítico concierto que Judy Garland (1922-1969), la Dorothy Gale de El mago de Oz, una de las grandes estrellas de la época dorada del musical de Hollywood, ofreció en el Carnegie Hall de Nueva York la noche del 23 de abril de 1961. Un concierto recordado en los libros como "la noche más grande de la historia del mundo del espectáculo", y recogido en un doble álbum (Judy at Carnegie Hall) que se ha convertido en clásico. Hace semanas que no quedan entradas para el concierto.El público no es el habitual del artista: muchas más personas por encima de los 70 años que por debajo de los 40. Ayuda, probablemente, que el precio de las entradas sea de 75 libras. Están un elegante Jeremy Irons, la artista Sam Taylor-Wood y Neil Tennant, la mitad del veterano dúo Pet Shop Boys y productor del próximo disco de Rufus, Release the stars, a la venta en mayo. Sobre el escenario, una orquesta con más de 30 músicos. Violines, violas, violonchelos, contrabajo, metales, percusiones, guitarra y, en el centro, un gran piano de cola. Entra el director de orquesta, un joven con cierto parecido a Rufus. La orquesta interpreta una obertura, y aparece Rufus. Lleva un ajustado traje de leopardo dorado de Viktor & Rolf. Se sitúa ante el pie del micro, recibe una gran ovación y se arranca con When you’re smiling. Las canciones han sido trasladadas a un tono más grave para ajustarse a la voz del cantante. Sigue al detalle el repertorio del mítico concierto y respeta hasta sus pausas. El concierto prosigue con el joven director de la orquesta sentado al piano. Se le alegra la cara al recibir un piropo de Rufus -"es casi tan guapo como yo"- y desgranan un par de canciones íntimas. "Otra cosa que comparto con los Garland es que tengo una familia alucinante", dice Rufus. "Quiero dar la bienvenida a mi hermana Martha". Y aparece ella, cantante de folk pop de 30 años. Rufus sale de escena y su hermana canta una espectacular Stormy weather. Es el principio del desfile familiar. Rufus anuncia otra invitada y sale la madre, delgada, en un traje de chaqueta y pantalón dorados. Se sienta al piano un instante, se disculpa y vuelve disparada por donde ha venido. "¿Qué habrá olvidado?", se pregunta en alto el hijo. La madre vuelve con una cegadora cajita de lentejuelas plateadas. "Ah, se la regalé yo estas navidades", cuenta Rufus. Suenan unas notas del piano, y ahí están los dos: los mismos que salían en aquella foto en blanco y negro. Madre e hijo tocando solos aquella primera canción que ella le enseñó. La canción que le hizo a Rufus Wainwright interesarse por la música. Somewhere over the rainbow: en algún sitio al otro lado del arco iris. Aquella con la que la pequeña Dorothy Gale expresaba su deseo de salir de ese mundo gris en el que vivía y descubrir ese otro mundo luminoso que se encontraba al otro lado del arco iris. La madre mira con orgullo al hijo al que crió sola, convertido en una estrella, después de superar años de excesos y adicciones. La canción termina con todo el público puesto en pie. Pero hay más sorpresas. Rufus llama al escenario a Lorna Luft, hija del tercer matrimonio de Judy Garland, y cantan a dúo, abrazados, After you’ve gone. Rufus se despide con Chicago, y todo el público se pone de nuevo en pie. Es una noche de incondicionales. Para la primera tanda de bises, llama de nuevo a Lorna Luft, que canta a solas I could go on singing, una canción de la última película de su madre, que se grabó aquí en el Palladium londinense, en 1963. "¡Qué noche tan grande!", dice Lorna emocionada. "Deseo agradecer a Rufus que haga esto a la memoria de mi madre". Ahora salen Martha y Kate. "¿Llevas las gafas, mamá?", bromea Rufus. La madre se sienta al piano y los hijos cantan por turno. Kate se queja de que su pantalón es muy ajustado. "Enséñanos el culo, mamá", le pide Rufus. Y la madre se levanta y muestra su espalda al público, que despide a las chicas puesto de nuevo en pie. El concierto llega a su fin con una apoteósica versión de San Francisco en la que Rufus acaba tirado por el suelo, en una de esas apoteosis rufusianas que provocan el clamor de sus seguidores. También aquí, en el Palladium. ![]() Queremos tanto a Liza... Rufus se quita durante el concierto la chaqueta y exhibe una camisa gris desabrochada, un chaleco negro y un gran broche de una mariposa en la solapa. "Sí, soy homosexual", dice, por si quedaba alguna duda, y recibe otra calurosa tanda de aplausos. Actúa con las tablas de un showman superdotado, con un total dominio de la situación, y convence hasta a las señoras más ancianas entre el público, nostálgicas de Judy Garland, a las que logra arrancar sonrisas y hasta alguna lágrima. Tras un intermedio de 20 minutos, comienza el segundo acto con That’s enterteinment. Ahora lleva un traje gris, camisa blanca, un lazo negro al cuello y, en la solapa, otro broche dorado con una barroca flor. "En este punto del disco Judy cuenta una historia sobre la prensa británica. A mí siempre me ha tratado bien, de modo que, en vez de eso, contaré la historia de una de mis relaciones con los Garland. Mi padre creció con Liza Minnelli [hija de Judy Garland] en Beverly Hills. Mi abuelo solía dejarle a mi padre en casa de los Garland, lo cual explica mucho de todo esto", dice, provocando otra carcajada. "Resulta que mi padre se enamoró de Liza. Pero mi familia se tuvo que marchar. Así que la destinataria de la primera carta de amor que escribió mi padre fue a Liza Minnelli". " |
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