I love Paris in the spring time
Il n'y a rien a faire, ¡Paris es maravillosa!
¡Me encanta esa ciudad!
Aunque sólo sea por temas de trabajo, y por dos días y medio, merece la pena ir a Paris. Siempre.
Ha sido todo muy rápido, con muchas reuniones y mucho estrés y cansancio, pero la ciudad es tan bonita que con sólo mirar a los edificios o a la gente ya me relajaba y tenía la sensación de estar casi de vacaciones, en otra cultura y otro ambiente.
Ha hecho muy buen tiempo, y además hemos tenido la suerte de que nuestro hotel estaba muy bien situado, justo al lado de La Madeleine, y todos nuestros clientes y visitas estaban por esa zona (8ème arrondissement). Así pués hemos ido a todos los sitios andando, y era un lujo.
Como pasa otras veces, ya me estoy (mal) acostumbrando a coger taxi desde el aeropuerto hasta el centro, y siempre te dan unos paseos por las zonas "nobles" del centro, y es un gustazo. Y esa llegada el Domingo al atardecer bordeando el Sena, pasando al lado de la Catedral, por la Rue Rivoli, L'Opera, La Concorde, etc... no tenía precio.
Me encantó que por las tardes al volver al Hotel siempre bajábamos andando por la Rue de Faubourg Saint-Honoré, donde están todas las buenas boutiques de ropa y grandes anticuarios, y daba gusto ver los escaparates y las gentes que pasaban por allí. ¡Lujo y glamour, de los de verdad!
Por lo demás todo han sido muchas reuniones y visitas (he podido percatarme que mi francés sigue vivito y coleando, donde estaba), y comer mucho y muy bien, comme d'habitude!
Además estuvimos a punto de que nos invitaran la última tarde a ver algunos partidos de tenis del Rolland Garros, pero lamentablemente no tuvimos tiempo. Una pena.
También me dió mucha rabia que la tarde del Lunes íbamos andando a una reunión con un cliente y pasamos justo delante de la Sala Olympia, y vi a gente (de muy buen ver, por cierto) haciendo cola para entrar al concierto de Oasis. Evidentemente me hubiera quedado allí con los ojos cerrados y mandar a la mierda la reunión de trabajo, pero no sabía cómo poder explicar eso a mi jefe que iba a mi lado. Jamás hubiera entendido lo que es ver a Oasis en el Olympia. Pero bueno, allá ellos. Je, je, je...
También he visto que en las marquesinas de los autobuses tienen la misma publicidad actual de H&M que vemos por todas las calles de Madrid (y que me gusta mucho, por cierto). Sobre todo la fabulosa foto de Andrés Velencoso con los flotadores rojos, que actualmente alegra el escaparate del H&M de la Gran Vía madrileña.
O sea, que al final tampoco estamos tan lejos de ellos.
En fín, en resumen, que junto con Madrid, Londres y Nueva York, Paris es la cuarta ciudad del mundo en la que me quedaría a vivir ahorita mismo.
Pero lo mejor de la semana está a punto de llegar en unas dos o tres horas. Por fín llegó el momento del concierto de Antony and the Johnsons. Me muero de ganas.
¡Llevo tanto tiempo esperando que practicamente no me lo creo!
He quedado con Telecine y JA. Y seguro que nos emocionaremos y lo pasaremos bien.
Y supongo que aquí estaré yo mañana para contarlo.


