Capote

Anoche fuimos al estreno de la película Capote.
Truman Capote es uno de mis personajes históricos favoritos, con eso lo digo todo. Y sin hablar de lo que su obra y su figura han influido en mi vida.
Por lo tanto esperaba ver esta película con impaciencia. Y me ha gustado mucho.
No se trata de una mera biografía al uso del genial escritor. La película es más bien un estudio sobre el proceso de creación. Sobre la obsesión de un artista por su obra, y sobre el proceso mismo de documentación y elaboración de lo que después sería una obra maestra, y la autodestrucción que provocó esa obra en el artista.
El film reconstruye los años que el escritor estadounidense se embarcó en escribir "A sangre fría" ("In cold blood"), una novela que revolucionó las reglas del género al convertir un hecho real (el asesinato de una familia entera en Kentucky, EEUU) en la columna vertebral de un libro, instaurando así un nuevo género literario, "la novela de no-ficción", entre la novela y el periodismo.
Pero aunque la película se centra en los asesinatos, y en todo el entorno sociológico y psicológico en que se produjo aquella matanza, y lo que aquellos hechos afectaron y trastornaron al escritor (hasta el punto de querer contarlo en una novela), también nos deja entrever muchas pistas de su carácter y forma de ser.
Refleja sobre todo la "ambición" del escritor. Una ambición y egocentrismo tan brutales, que le llevaron a entablar una fuerte relación con uno de los asesinos, hasta el punto de utilizarlo y después abandonarlo, para retratar su psicología lo más fielmente posible en el libro, que se convertiría en su obra maestra, algo que él mismo sabía incluso antes de escribirlo.
Rodada de una forma muy elegante, nos explica muy bien por qué Capote encontró la materia prima de su libro en esos hechos y cómo se embarcó en la aventura de escribirlo durante una serie de años que le dejaron exhausto, física y psicológicamente, y que le marcarían para siempre. Hasta el punto de que nunca más volvería a acabar ningún libro más, y muriera destrozado por el alcohol y las drogas. Pero trás haber disfrutado de una vida vivida plena e intensamente.
Realmente un personaje patético. Pero también brillante y único, excesivo y frágil. Se pueden usar cantidad de adjetivos para definirlo, porque fue una de esas personas que sólo nacen una vez en la vida.
Evidentemente parte de la maestría de la película radica en su intérprete. Pero es que Philip Seymour Hoffman (nunca olvidaremos sus personajes en "Boggie Nights", "Happiness", "Magnolia" o "Punch-Drunk Love", por ejemplo), hace una interpretación tan brillante, que con sólo un gesto, un movimiento de muñeca y un gemido de voz, nos transmite todo ese patetismo y amaneramiento (y complejidad) del personaje.
Yo ya sé a manos de quién se va a ir a parar el Oscar a la mejor interpretación masculina de este año (con permiso de Joaquin Phoenix y Heath Ledger).













