4 en Marbella (Episodio 1º - y único -)
Érase una vez un madrileño, un argentino, un vasco y un andaluz que se fueron a pasar el puente de San José a tierras malagueñas... No, no se trata de un chiste. Éramos nosotros cuatro (4) en Marbella.
Cuando uno piensa en esa ciudad en el mes de Marzo, ya sueña con bajarse el bañador, aunque no para bañarse en el mar, sí por lo menos para darse paseos por la playa, tomar un poco el sol, etc. Pues nada. En estos tres (3) días que hemos pasado allí creo que no ha dejado de llover (y a veces diluviar) casi ni un minuto.
De todas formas, la cantidad de agua caída ha sido directamente proporcional a lo bien que lo hemos pasado. O sea que mucha agua, pero también muchas risas, buenas conversaciones, tranquilidad y muy buenos momentos para recordar.
Quitando la ida - Viernes después de comer - y la vuelta - Lunes tras la comida -, que son dos tragos por los que hay que pasar (ya se sabe que cualquier puente de estos, salir y entrar en coche de Madrid es un infierno); todo lo demás ha resultado estupendo.Nos quedábamos en mi casa, que la pobre ya empieza a notar el paso del tiempo (supongo que como todos) y el estar cerrada y vacía los largos inviernos. Ese era nuestra base de operaciones, aunque lo cierto es que paramos poco por allí.
El resto del tiempo ha sido pasear, hacer un poco de turismo por la parte antigua del pueblo, comer (mucho) y beber (también), y todo ello bajo una insistente y perspicaz lluvia.
El Sábado fue bastante completo, y pasamos todo el día en el pueblo de Marbella. De esos en los que empiezas a tomar cañas con el aperitivo, continúas con el vino blanco (Barbadillo, “es mi vino”) acompañando un buen pescado y marisco en esos almuerzos que se alargan hasta casi las seis (6) de la tarde, y que tras una ligera siesta para despejar, continuas con cena copiosa en la noche. Cenamos en un restaurante francés muy cuco que hay en la zona antigua del pueblo, y de allí guardamos muy buenos recuerdos y muchas anécdotas con Telecine y su forma de “intimidar” con los camareros guapos, sobre todo cuando son compatriotas. ¡Vaya risas que nos echamos en aquél sitio!
La noche continuó por los bares de “ambiente” salvaje de Marbella. Que la verdad, sólo son tres (3), y bastante freakies, por cierto. Aunque también es cierto que tuvimos que hacer verdaderos esfuerzos para irnos del último bar en el que estuvimos, de lo mucho que estábamos disfrutando.
El Domingo por la tarde lo pasamos en Puerto Banús, con todo lo que ello significa: ver tiendas, mucho modeleo, mucho coche caro, yates, etc... Es decir, “ambiente decadente para cuatro (4) decadentes”. Como la vida misma...
Y hablando de cosas decadentes e imprescindibles no pudimos dejar de ir al cine a ver la nueva película de Pedro Almodóvar, “Volver”. A mí me encantó, y en general nos gustó a todos por igual, y mucho. Ya la comentaré en condiciones cuando encuentre algún momento libre para escribir, pero en general me gustó todo: la enrevesada historia; cómo me ha sorprendido tanto al no esperarme nada de lo que ví; las escenas del pueblo con sus entierros, las viejas como cuervos, sus abanicos y su viento; la actuación de las actrices (en general); la canción de Estrella Morente; Chus Lampreave forever; TODO sobre Penélope; que a Almodóvar también le guste Saint Etienne; su vuelta a la tragicomedia en un barrio obrero de Madrid; cómo trata el tema de la muerte; la peluquería de barrio en un piso de extrarradio y todas sus escenas y lo que allí pasaba; y muchas, muchas más cosas que ya iremos comentando más tranquilamente....
Tras otra buena cena continuamos en el bar de “ambiente” más curioso que he visto últimamente, para constatar que los domingos por la noche la gente que suele salir es muy rara. O por lo menos lo era en aquel lugar y momento preciso.
El Lunes fue el día que pudimos al fin pasear por el paseo marítimo, y hacer lo que quizá hubiéramos podido hacer si el sol hubiera brillado más. Lo malo es que tras una comida a pie de playa, lamentablemente ya estábamos listos para coger el coche y tragarnos ocho (8) horas de viaje antes de llegar a casa (¡gracias, Telecine, por tu paciencia y buen hacer!).
Con mucho gusto nos hubiéramos quedado una semana más, y pasar de los trabajos y tal. Pero bueno, nos conformamos con los buenos días que hemos pasado, y esa buena sensación que te da salir un poco de la gran ciudad y la monotonía, y sobre todo si se hace con buenos amigos y en buena onda.










