un beso
Hoy no tengo ganas de escribir, pero me apetece seguir dando un poco de caña, así que os dejo con una foto...
Esta imagen me ha estado inspirando en los últimos días, no se si estaré un pelín salido - que también podría ser -, y no pude evitar compartirla.
(y de paso a ver si ayudamos a subir un poquito el share, que últimamente os veo un poco dormidos).
Siempre me han gustado mucho los besos (en eso me parezco a Piero y Melania), pero pienso que esta foto va todavía más allá. Ese no tocarse y esa tensión sexual intuída me parece totalmente irresistible.
Además pienso que está muy bien ver a dos chicos besarse. De hecho me gustaría que se vieran muchos más.
Aunque a algunas personas pueda parecerle repugnante, a mí siempre me seguirá pareciendo una cosa muy hermosa.
Un hombre que se ahoga
Curiosamente ese título no va referido a mí, aunque por una vez casi hubiera dado lo mismo, tales son mis sentimientos actuales...
De hecho es el título de la obra de teatro que acabo de ver en el Teatro María Guerrero.
Ya que no sólo de trabajo, cena en casa y tele vive el hombre, creo que está bien hacer este tipo de cosas de vez en cuando, porque culturizarse un poco nunca viene mal. Y el hecho es que me he alegrado mucho de haber visto esta obra.
Basada en el texto clásico de la obra "Tres hermanas" de Anton Chéjov, es una moderna e inteligente reflexión sobre el comportamiento del ser humano, que muestra, con un tono bastante sombrío, a un conjunto de personas marcadas por la soledad y enfrentadas a la difícil tarea de vivir un mundo que cada día se parece menos al que consideran suyo.
Las interpretaciones son de verdad muy buenas, y tanto el texto como el montaje son dinámicos y entretenidos.
Lo que más me ha gustado es que en el Centro Dramático Nacional de España se representa una obra totalmente dirigida, montada e interpretada por argentinos. ¡Me parece estupendo! Todos son argentinos en esta obra, y todos están excelentes.
Además los actores son todos como muy argentinos. Es decir, retratan y saben transmitir muy bien, con total naturalidad, un cierto sentir argentino que yo pienso es muy actual, con ese deje de lúcido desencanto y un pelín de tristeza, que pienso representa últimamente a parte de la sociedad argentina actual.
(Creo que a Telecine le hubiera encantado).
La obra es mucho de guerra de sexos y de conflicto masculino/femenino, y, como en casi todo, aquí son también las mujeres las que toman decisiones y los hombres únicamente esperan. Pero todos se mantienen en su dulce y cotidiana insatisfacción.
Una vez acabada la representación - y un poco para romper esa cotidiana (in)satisfacción -, nos hemos ido al bar ese de las setas tan ricas que está por Chuecatown (frente al Black&White) a disfrutar de un buen vino y un combinado de boletus y setas en esa estupenda barra grasienta y malolienta, para acabar de forma gloriosa con tanto ahogue emocional. Con lo cual supongo que tampoco será para tanto.
Les nourritures terrestres
"Le sage est celui qui s'étonne de tout."
André Gide
Algo así como "sabio es aquel que se maravilla (entusiasma) de (con) todo".
Estoy bastante de acuerdo.
Una nueva era (y no precisamente de la elegancia)
En mi post de ayer parafraseaba sobre entrar en una nueva era, y hoy justo - de pura casualidad - acaba de empezar una nueva era, o nueva etapa, para mí (otra de las muchas que he ido superando con el tiempo).
Resulta que, aún continuando en la misma empresa, hemos cambiado de oficina, y hoy ha sido mi primer día en ese nuevo edificio (torre gris y anticuada), y me ha defraudado, ¡cómo no!
Me ha dolido mucho dejar una zona de Madrid que me encanta - cerca de Alonso Martínez -, llena de vida y actividad, y cambiarlo por esa zona norte de la capital - cerca de Plaza de Castilla -, tan gris y anodina (aunque pretendidamente la llamen la zona empresarial de Madrid a mí siempre me seguirá pareciendo una zona paleta y aburrida).
No es fácil cambiar de hábitos así de un día para otro, y habituarse a una zona tan desconocida y distante requiere su tiempo.
Obviamente de lo que más me ha molestado es que, si antes podía ir andando a la oficina, ahora necesitaré más de media hora de metro, sin olvidar el empeoramiento de mi calidad de vida que eso supone. Aparte de olvidarme de ir a almozar a casa, salir de tiendas cuando me apetece, poder quedar con los amigos a tomar una copa a tiro de piedra, disfrutar del ambientillo castizo y divertido de la zona (y de otros ambientillos), etc, etc, etc... En fín, son demasiadas cosas para eliminarlas de un plumazo.
En cierto sentido imagino que representa una nueva etapa en mi vida.
Supongo que a todo se acostumbra uno pero, al menos lo que ha sido hoy, mi primera impresión ha sido desastrosa. E imagino que, como a todo en la vida, hay que darle una oportunidad...
Enter the Era of Elegance
"I went to New York for the first time in August 1992. I was there thanks to my friend Ramón Reverté. We were on our way from Barcelona to Mexico, to work on a publishing project on the architect Luis Barragán. When we landed in the city of Holly Golightly we saw to our amazement that the whole city was covered in posters announcing the re-launch of the mythic Harpers Bazaar.
I will always remember that sensation of New York warmth as something bound up with the start of everything important that has happened in my life. Not only was I able to enjoy a new Bazaar, co-piloted by Liz Tilberis and Fabien Baron, but I was also seeing Linda Evangelista’s face on the sides of the buses, inviting us to cross a new threshold: "Enter the Era of Elegance", so we did."
Jordi Labanda, 2007
Los chicos crecen
Reconozco que tengo especial debilidad por mis sobrinos. No lo puedo evitar. Creo que son algunos de los seres que más quiero en este mundo.
En estos últimos días han pasado dos cosas muy importantes, que demuestran que los chicos se están haciendo mayores.
Mi sobrino M ha sido admitido en el conservatorio de música y solfeo, y acaba de empezar su primer curso de piano, que compaginará con sus clases de bachillerato, sacando el pobre tiempo de donde pueda.
Está feliz, y encantado de hacer lo que de verdad le gusta. Le deso todo lo mejor, y estoy seguro que llegará lejos en el mundo de la música.
Y mi sobrino K acaba de firmar su primer contrato de trabajo, y en esta misma semana empieza su primer trabajo "en serio", que también compaginará con sus últimos cursos de universidad, y también sacando tiempo de donde pueda.
Así sí que empieza una nueva vida. Ya entra en el mundo "real", y también le deseo toda la suerte del mundo. Y también sé que llegará muy lejos.
Reconozco que simplemente son signos de que el mundo avanza y de que todos nos hacemos mayores, pero esos dos hechos importantes que han conseguido mis sobrinos mayores me llenan de orgullo, y, aunque denotan que yo también me estoy quizá haciendo mayor, me hacen muy feliz.
Mucha suerte a los dos, ¡campeones!
Apocalypse Now
Cuando las calles de tu ciudad se llenan de tanques, banderas, aviones que matan y tanta gente en uniforme, la mejor solución es atrincherarte en tu casa y descansar en paz alejado de tanto ruido (y sinsentido).
Pero además, y supongo que un poco por casualidad, no se me ha ocurrido mejor momento para revisar de nuevo la obra maestra "anti guerra" por antonomasia.
No hay lugar a dudas que Apocalypse Now es una de las mayores obras jamás filmada. Su maestría a la hora de retratar la locura y sinrazón de la guerra y la violencia aún me dejan sin palabras.
Esta tarde he vuelto a emocionarme. Y no precisamente con la bandera que ondeaban los militares que desfilaban por las calles de Madrid.
La vita è bella con Romeo Gigli
Ojalá todos los desfiles de moda fueran tan divertidos como éste...
1ª parte:
2ª parte:
Y si queremos, podríamos seguir echando un vistazo a la trastienda, ¿por qué no?
Me gusta esa frescura, ligereza, sensibilidad (y hasta feminidad) de los chicos.
Con mucha gente así el mundo iría mucho mejor.
London, visto y no visto
Una vez más, tanto viaje como me ha salido últimamente no me ha dejado pasar por aquí con la asiduidad que me hubiera gustado; y otra vez me ha impedido contar mis experiencias del concierto del pasado sábado noche como hubiera querido.
Ya han pasado demasiados días, así que nada. Ya no escribo nada. Además, ya me da un poco de pereza, y ya no me apetece contar con pelos y señales cómo fue aquella noche para no olvidar. De todas formas otros amigos como telecine e inthesity, con quienes pasé esa noche, ya lo han contado mejor que yo.
Sólo decir que me lo pasé estupendamente y que el directo de Chico y Chica me gusta cada vez más. Cada vez es diferente - y cada vez mejor -, pero siempre están igual de ingeniosos y divertidos. Realmente pasé una noche muy divertida.
Es cierto que me esperaba algo más de Carlos Díez dj (& friend). Me gustó algo de lo que pincharon (y bailamos), pero en general me defraudó, porque, vamos, lo de pinchar a Camela no tiene perdón de dios. Es verdad eso de que a veces los modernos pierden el norte... Porque está claro que hay cosas como que no, y que no todo debe estar permitido.
Porque lo del eclecticismo a veces debe tener un límite, ¡¿o no...?!
De todas formas trás un domingo de cansancio/resaca/compromisos varios/llámalo x, no tuve tiempo de escribir, y por la tarde/noche ya estaba preparando la maleta para mi viaje a Londres del lunes y martes.
Ha sido todo muy rápido, pero ya estoy de vuelta. Y ya estoy aquí, o sigo aquí, con más trabajo del que pueda absorver y menos tiempo del que me gustaría disponer...
Lo de Londres ha sido un eso, un visto y no visto. Pero, como suelo decir, siempre me gusta ir a Londres, aunque sea por trabajo y con tantas reuniones y citas que no me dejen tiempo para nada más, porque me da mucha vida. Me renueva, aunque sólo sea por sentir un poco el ritmo de esa ciudad que no para, o por oir ese acento que tanto me pone.
Aún así, sí que tuve tiempo para pasear un poco el lunes por la noche por Covent Garden y Soho, y empaparme de la energía que esa ciudad transmite (aunque sea un lunes por la noche).
Lo malo es que no iba solo. Iba con mi jefe, y entre mucha duda, y tanta oferta culinaria internacional, tuvimos la mala fortuna de meternos a cenar en una trattoria italiana malísima (nada que ver con las de Roma de semanas pasadas). Así que nada, entre tanto japonés o buen oriental para elegir, nos tuvimos que ir a las peores pizzas del Soho. En fín, otre vez será.
Pero sin lugar a dudas, lo mejor de la noche (y del corto viaje) fue el esbozo de fiesta que vislumbré, y que alimentó por unos días mi ración de mitomanía... Resulta que paseando por Leicester Square, pasamos por delante del Café de Paris (uno de los clubs de moda en Londres), y ví que había un montón de gente apelotonada en la puerta y muchas cámaras de televisión y tal. De pronto ví una pared de esas de cartón para los photo-calls (o como se llamen), con el símbolo de la revista Q (una de mis revistas de música favoritas), y eso quería decir que posiblemente estarían celebrando su fiesta anual de entrega de premios - sus famosos Q Awards -.
No llegué a vislumbrar nada, ni ví a nadie que yo conociera (los que estaban pasando en ese momento eran cualquier grupo inglés pre-adolescente de esos de pelo largo y cuerpos extra-small, que no reconocí), pero en la televisión esa misma noche ví que por ejemplo Kylie Minogue había posado en ese photocall en plena calle. Con lo cual, fue sólo cuestión de minutos no encontrarme frente a frente con la diminuta cantante australiana, o quizá precisamente por lo diminuta que es a lo mejor lo mismo no hubiera visto nada. Whatever!
De todas formas me hubiera divertido ver en persona a la Kylie enfundada en su traje cocktail negro.
Después me enteré que por allí pasaron Paul McCartney, Damon Albarn, Ian Brown, Bono, Billy Bragg, Johnny Marr, Arctic Monkeys, e infinidad de artistas dignos de mi devoción (y admiración).
¡Vamos, que con mucho gusto me hubiera quedado allí en la puerta toda la noche sólo para ver cómo iban pasando las limusinas con unos y otros!
En fín, no pudo ser.
Por cierto, esta es la lista de premiados.
Aunque para confirmar la regla de que no sé qué pasa pero siempre tengo una gran habilidad para ver a gente famosa o famosilla cuando viajo (por cierto, se me olvidó decir el otro día que en mi viaje a Roma de largo fin de semana me encontré por la calle con el mismísimo Giulio Andreotti - paseando por el centro de Roma un sábado por la mañana - y con la ministra española Elena Salgado (la ex de Sanidad) - que salía de la exposición de Valentino el domingo por la mañana -, o sea, que un fin de semana bastante "político"), cumplí con mi cupo en este viaje cuando me encontré en el avión de ida a Londres el lunes por la mañana con el mismísimo Mister Mundo. Juan García Postigo, se llama.
Vale, ya sé que éste entra más bien en el saco de los famosillos de medio pelo, y que es más hortera que un ataud con pegatinas brillantes de Texaco, pero uno no se encuentra con un Mister Mundo todos los días. Y eso marca. jejejeje... Y vale, yo también me pregunto cómo lo habrá conseguido, y qué potra ha tenido, pero hay que reconocer que el chaval al menos alto y atractivo sí que es, y mucho.
Y ya eso es suficiente para alegrarle a uno un aburrido vuelo de lunes por la mañana lleno de no menos aburrridos hombres de negocios de traje gris. ¡Como yo! Jajajajajaja....
PD: Por cierto, ¡feliz cumpleaños, Alicia!
Hidrogenesse y Chicoychica
Esas piernas de Genís...
Y esos ojos de Alicia... 
Son suficientes para resumir la magia de una noche inolvidable...
elástico
Menos mal que de vez en cuando hay actos que nos permiten evadirnos de esta vida nuestra de cada día (estrés, trabajo, problemas, malas noticias, etc). Así que cuando llega el fin de semana lo que más nos apetece es disfrutar con los amigos, y sobre todo pasarlo bien.
Y este próximo sábado, ¡vaya si lo pasaremos bien!
Porque la noche será elástica...
¡¡Con este cartel y espectáculo, cualquiera no se divierte...!!
El anuncio dice lo siguiente:
"SALA 1:
HIDROGENESSE (austrohúngaro/ bcn/ directo) + CHICO Y CHICA (austrohúngaro/ bilbao/ directo) + SCREAM vs SMART (ochoymedio-elástico/ madrid)
Dos de nuestros grupos favoritos vienen a presentar sus nuevos discos.
Chico Y Chica presentan su nuevo ep, Bomba latina. Ellos lo cuentan así: "Una mujer sobrenatural. Una canción que resulta llamativa por las constantes referencias que hacemos en la letra a sitios de gran belleza turística así como a bailes, frutas y bebidas suramericanas. Una visión muy sesgada y resumida sobre la fascinación que nos produce lo americano: las misses venezolanas, el realismo mágico, El Puma, las cataratas, la papaya, el papagallo, el durazno, las reservas de gas, las minas de cobre y todas esas cosas que no tenemos en Bilbao."
Hidrogenesse. "Animalitos" es el segundo disco de Hidrogenesse. Doce canciones sobre animales domésticos, salvajes y sociales. Todas las canciones han sido grabadas y mezcladas por Hidrogenesse con la colaboración de Alfonso Melero (baterías), Carlos Gutiérrez (piano), Gabriel Ponce y Víctor Boix (saxofones), Andy Cato (trombón) y Héctor Vinent y Paula Iglesias (coros).
SALA 2:
GORA TA GORA (madrid)
Y qué mejor para la sala 2 del Elástico que una conexión Bilbao para enlazar con los conciertos de la sala 1. Carlos Diez Diez y JuanMaCabezón, recién desfilados y triunfantes, vendrán bien monos a pincharrajearnos cosas de mucho baile y mucha diversión, caerá Mecano, caerá la killye, caerán temazos inesperados que harán que lo pases piporra. Te lo prometemos."
Así da gusto. La verdad.
Nos vemos allí...
La DIOSA

Por su enigmática presencia, su inteligencia, su personalidad, elegancia y estilo, Julianne Moore forma ya parte de la élite del cine mundial.
Una leyenda, no ya sólo en proceso, sino que yo diría de indudable certeza.
Pocos adjetivos sobran para definirla.
La he vuelto a disfrutar este fin de semana en el dvd de El Big Lebowski, que todavía no había visto (¿te lo puedes creer?), y aunque todos los actores están estupendos - ¡ese John Turturro, por favor! - su sola escena moviendo las piernas reteniendo los espermatozoides para quedarse embarazada ya vale toda la peli.
Lo dicho, una diosa.
Les témoins
Este fin de semana he ido al cine a ver "Los testigos", la nueva película de mi admirado André Téchiné.
Y aunque debo confesar que no es de sus mejores, me ha parecido una película estupenda.
Recorre las aventuras (sobre todo sexuales y emocionales) de un grupo de personas en el Paris de mediados de los años ochenta, justo cuando esa enfermedad tan horrible con el nombre tan pequeño, SIDA (como tan bien cantaba Prince en uno de sus éxitos de la época), empezaba a llegar por estos lares - creo que en España también se empezó a hablar de ella allá por el ochenta y cuatro, más o menos -.
La película tiene algunos fallos a la hora de retratar algunos personajes, y sobre todo sus reacciones frente a determinados hechos, pero tiene unos diálogos estupendos, una correcta recreación de la época, y cuenta su historia de una forma muy sencilla y digna. (Y también está Emmanuelle Béart, lo que siempre es un plus).
No quiero contar nada de la historia para no destriparla (y sobre todo para que todos vayáis a verla), pero sólo puedo decir que el director, con su inteligencia y sensibilidad habitual, trata un tema muy duro de una forma hermosa, sencilla y nada morbosa.
Y sobre todo contada con mucho amor, respeto y cariño.
Me encantó volver a ver en una pantalla una recreación de aquella época tan loca y divertida, y que a tantos nos marcó para siempre. Y me gustó la forma en que cuenta historias tan cercanas y que directa o indirectamente todos hemos vivido o sufrido.
Sin lugar a dudas me gustan las películas que reflejan sentimientos y contradicciones del ser humano en sociedad. Y de relaciones humanas, de pareja, de amistad, o individuales, perfectamente reconocibles. Y esta película es un buen ejemplo de ello.
Muy recomendable.
Munich, bien vale una...
... cerveza (o varias).
Continuando con mi loco mes de septiembre, y casi sin poder digerir aún el regreso de Roma, el martes tuve que hacer de nuevo la maleta para un viaje de dos días a Munich, y obviamente ese ha sido uno de los motivos fundamentales por los que he tenido un poco abandonado esto del blog últimamente.
En principio ha sido un viaje de negocios, pero el motivo fundamental era que un cliente me invitaba a la Oktoberfest (o fiesta de la cerveza); así que digamos que fue un viaje de trabajo y de placer al mismo tiempo, o ambas cosas a la vez, o ninguna al mismo tiempo.
Debo confesar que lo de la cerveza es una pasada. ¡Realmente muy fuerte!
Es una especie de Feria de Sevilla a lo grande, donde en un descampado instalan unas carpas gigantes de superlujo (y superbien equipadas), con infinidad de bancos/mesas enormes de madera, donde caben miles y miles de personas, que visten unos trajes típicos pelín horteras, donde hay una banda de música que toca canciones típicas del folclore alemán (¡!), y donde la gente se reune fundamentalmente para beber cerveza. Y donde al final de la noche todos acabamos bailando encima de las mesas con los brazos entrelazados...
Hay una jarra estandar que hace exactamente un litro, y antes de que nuestras jarras se acababan ya nos las estaban reemplazando por otra nueva. No me acuerdo muy bien de cuántas bebí en total, pero sí creo recordar que nunca he bebido tanta cerveza en mi vida.
Me lo pasé realmente bien.
Al principio no conocía personalmente a la gente que me invitaba (todos alemanes), y no sabía quién más estaría allí (al final nos habían invitado a tres personas: un español (yo), un inglés y un belga); pero trás pasar allí tantas horas juntos, y sudar y reirnos tanto, con tanta cerveza, pasamos una tarde realmente estupenda. Al final aquello parecía como esos chistes de "... esto era un francés, un inglés y un español..."
Acabamos en la discoteca de moda de Munich. No recuerdo cómo se llamaba ni nada de nada, pero sí recuerdo que era realmente espectacular, tipo palacio, con cúpulas, columnas y tal, y que hasta nos echamos algunos bailes (impensable compartir pista de baile con señores con los que normalmente hablas de negocio y cosas aburridas).
Debo confesar que fue toda una experiencia. Y una vez más uno de esos momentos en los que te dices a tí mismo que de verdad me alegro mucho de poder disfrutar de experiencias tan curiosas. Sí, debo confesar que tengo suerte.
No sé si algún día volveré a eso de la Oktobefest (dura dos semanas, cada año), pero al menos lo he probado, y puedo decir que es realmente asombroso.
Lo que era menos asombroso era mi estado al día siguiente cuando me tuve que ir para una reunión de negocios a las diez de la mañana. Pasé el día como pude, y lo sobreviví.
Lo cierto es que los alemanes con los que me reuní también habían estado en la fiesta, con lo cual compartíamos el mismo sentimiento.
Una vez acabadas las reuniones a mediodía aún tuve un poco de tiempo para hacer turismo por el centro de la ciudad antes de coger el avión de vuelta a casa.
Me gustó mucho lo que ví, y pude constatar lo que ya me habían dicho, que Munich es una ciudad con mucho nivel, mucho dinero y tal (no sin duda es una de las ciudades más ricas de Alemania (y eso es decir mucho)).
No tenía yo el cuerpo para mucha fanfarria, pero sí que estuve paseando y visitando la catedral, haciendo fotos de edificos, plazas y fuentes (me acabo de dar cuenta que cuando estoy visitando una ciudad esos son algunos de mis objetivos favoritos para fotografiar) y hasta visitar alguna que otra tienda.
Me encantó encontrarme con una tienda recién inaugurada de American Apparel (por cierto, como casi siempre la ropa de chica es mucho mejor que la de chico). Nunca antes había estado en ninguna, y me apetecía un montón (sé que en Europa hay en Londres, Paris y Hamburgo, pero nunca antes había tenido la oportunidad de visitar ninguna). Así que no pude evitar proveerme de calconcillos, y algún que otro material de algodón (pantalones de chándal y cosas así). En fín, ¡cosas que pasan...!
Y con todo esto, ya estoy en disposición de confirmar que mis vacaciones de verano han acabado, y que aunque pueda parecer que he viajado mucho, juro que he tenido las mismas vacaciones que todo el mundo.
Debo confesar que cuando esperaba el avión de vuelta a casa me dí cuenta que ya estaba cansado de dar tantas vueltas, y echaba pestes de tantos aeropuertos, y ya estaba echando de menos tener una temporadita de tranquilidad en casa para descansar, poder disfrutar de mi casa, mis amigos y de todo esto.
Así que a partir de ahora ya puedo por fín descansar y llevar una vida más ordenada (aunque debo confesar que me ha costado varios días reponerme y quitarme de encima el cansancio de las cervezas esas alemanas) ;-))
Así sea.
Roma eterna
Roma me ha dejado sin palabras. Literalmente.
Tanto que he tardado más de una semana en poder escribir algo...
Sabía que era una ciudad que me iba a gustar mucho, pero nunca imaginé hasta qué punto. Se ha covertido desde ya en una de mis favoritas (¡y mira que imaginaba que eso iba a suceder!)
Es muy difícil trasladar aquí todas las cosas que he sentido en mis cuatro días romanos. Ha sido un viaje muy intenso. Muy romántico. Y eso es difícilmente transcribible, pero también difícilmente olvidable.
Desde el dulce tiempo de final de verano que nos acompañó, hasta los paseos en "motorino" por sus enrevesadas calles y plazas, hasta la luz del sol reflejada en las descoloridas paredes de los edificios que se caen a pedazos (y que tanto me gustan), pasando por la comida, sus tiendas y sus gentes, o incluso los estupendos baños en el jacuzzi del hotel, todo cuadró perfectamente para hacer un largo fin de semana inolvidable.
¡Me ha gustado todo de Roma...!
Hay infinidad de imágenes que han quedado en mi retina y querría compartir algunas aquí.
Me gusta su luz (esta fue la primera imagen que tuve de la ciudad en cuanto salí de la estación de Termini):

Me gustan sus ventanas:

Me gusta esta foto, no sé, tiene como un toque muy british, muy colonial. Me gusta:

Me gustan sus balcones:

Y sus estatuas, claro:

Mires por donde mires, por tierra o cielo:

¿A alguien se le ocurre un lugar más romántico para casarse?:

Las vistas aéreas son increíbles:

Y cualquier rincón es encantador:

¿Ya he dicho que me apasionan sus balcones y ventanas?:

¿Y qué decir de su comida? ¡Me encanta la ruccola!, no lo puedo evitar:

Hay puentes maravillosos:

Y es que hasta el rojo Valentino es más rojo en Roma:
"Roma, non basta una vita"
Ya sé que algunos no lo entenderéis, y muchos otros me criticaréis, pero aún me quedan algunos días de vacaciones.
Es obvio que no tengo vacaciones perennes (aunque pudiera parecerlo), y ni yo mismo sé muy bien cómo, pero este año me están cundiendo que no veas.
En fin, supongo que es maña y buena organización. ;-))
Pero lo mejor de todo es que estoy a punto de culminar uno de los momentos cumbres de mi verano (y uno de mis sueños desde hace tiempo)....
En unas horas salgo de vacaciones a Roma (sí, sí, como en aquella mítica película de Audrey Hepburn y Gregory Peck), y estaré allí hasta el próximo domingo por la noche.
Va a ser mi primera vez, pero desde ya (aún sin conocerla) ya sé que será una de mis ciudades favoritas del mundo. Estoy deseando conocerla, y también sé que esto sólo será el inicio de una buena amistad - continuando con los símiles cinéfilos -, porque estoy seguro que volveré más veces.
Obviamente no da tiempo a ver mucho en cuatro días, pero espero poder aprovecharlos, y que sirvan de aperitivo y primera toma de contacto para otras futuras visitas.
Lo que más rabia me da es que coincida con este fin de semana en el que pasan tantas cosas en Madrid. Por segundo año consecutivo me perderé de nuevo la tan manida "noche en blanco". El año pasado me pilló en un fin de semana en Barcelona, y éste me pillará en Roma (por cierto, allí celebraron su "noche en blanco" el pasado 8 de septiembre, por tanto tampoco me sirve), con lo cual nada de nada. En fín, ya me contaréis los que estéis por aquí.
También me entristece perderme otras cosas, como el concierto de Algora, el estreno como djs en Madrid de Los Novios Instantáneos DJs (¡ese Astredu, ese Mogkumo! ¡Hip, Hip, Hurra!), o la inauguración este viernes de la nueva exposición de pintura de mi amigo Fernando Martín Godoy, o incluso el estreno de la nueva película de mi adorado André Téchiné, "Los testigos".
Pero en fín, no se puede llevar todo p’alante. No puedo estar en misa y repicando, aunque muchas veces bien que me gustaría.
Lo de verdad importante de todo esto es que por fín descubriré Roma, y de la mano de un cicerone maravilloso, que está aún más nervioso por enseñármela que yo por conocerla.
Como bien dicen los romanos, y como ilustra el título de esta entrada, "una vida no es suficiente para Roma". Hacen falta muchas más...
La última boda en la familia...
Hoy he recibido una muy buena noticia.
Mi hermano pequeño (y el único), M, me ha anunciado que ya tiene fecha confirmada para el día de su boda.
¡Quién lo iba a decir! ¡Mi hermano pequeño, a quien he visto crecer desde que nació! ¡Quien para mí siempre seguirá siendo un jovencillo!
Pués sí, chicos... el tiempo pasa. La vida sigue. Y la gente crece. ¡¡Uff dios mío, qué rápido pasa la vida!!
Hoy los he visto muy felices. Y me alegro enormemente por ellos. Me encanta que haya encontrado su lugar en el mundo en Córdoba (cada día estoy más convencido de que es un lugar estupendo para vivir, y que sus gentes estupendas). Sé que serán muy felices en su vida. Y estoy convencido que el próximo 12 de julio del 2008 pasaremos un día inolvidable.
Menos mal que, trás tantas malas noticias familiares que no paraban de angustiarme últimamente, siempre hay una luz, y por supuesto algo que nos demuestra que al fin y al cabo la vida no es tan difícil, y que merece la pena. Y que la felicidad está ahí al lado. Detrás de la esquina.
Posiblemente sea la última boda en mi familia (¿o no?), por lo que los motivos de celebración no faltan...
Jon Kortajarena
Ya sé que esto es ridículo, y que puede parecer infantil y tó lo que quieras. Pero con lo mitómano que es uno, es un verdadero placer cruzarse con este chico por la calle:



Me lo acabo de encontrar ojeando revistas en la Fnac de Callao, en el centro de Madrid, e iba acompañado por otra modelo (chica), muy guapa, rubísima y delgadísima. Han despotricado lo suyo ojeando el Vogue francés, y yo allí al lado, pasándomelo bomba.
Me he reído, y me he dado mi sesión de belleza diaria. ¡Pero qué guapo es el cabrón! Realmente impresionante.
Como simple ejemplo, sus actuales anuncios en Guess o Armani Collezioni lo avalan...
Con sus vaquerillos anchos, su polo verde chillón y sus converses blancas Jon Kortajarena iba de lo más refrescante. Mismamente como un helado de menta o pistacho.
¡De rechupete, vamos!
Ese loco, loco, septiembre de 2007
Como muy bien os habréis dado cuenta no estoy aquí últimamente. Paso de vez en cuando, pero en verdad es como si no estuviera.
No hace falta ser muy listo para darse cuenta que mi paso por este espacio ha sido mínimo durante estos últimos días, y que con dejar colgadas dos o tres chorradas de vez en cuando no se mantiene un blog. Lo siento. Y espero que podáis entenderlo y sepáis entenderme. De verdad que hago lo que puedo.
Es cierto que he tenido una tentativa de dejar todo esto recién vuelto de vacaciones (a inicios de esta misma semana), pero supongo que me llena y satisface tanto que no entiendo por qué debería prescindir de ello.
Continuaré por supuesto escribiendo cuando de verdad encuentre el momento. Pero es que literalmente me falta el tiempo. ¡¡No tengo tiempo!! (¡cuánto entiendo ahora a la gente que se quejaban de no poder disfrutar de más horas en sus días!). Ojalá pudiéramos diponer de más tiempo para dedicar a las cosas que nos gusten o que nos satisfagan, pero con las jornadas maratonianas que me está chupando el trabajo últimamente bien poco que podré hacer para dedicarme a cosas menos productivas, o quizá más productivas, nunca se sabe, (¡qué buen tema ese de discernir qué es de verdad productivo o no en nuestras vidas!).
Pero lo cierto es que en estos próximos días/semanas que se avecinan la cosa no va a mejorar, me temo. Entre tanto trabajo, tantas movidas personales - de todo tipo - y tanto viaje (sí, continuaré viajando, aunque no os lo vayáis a creer), me parece a mí que volveré a pasar por aquí muy de higos a brevas.
Sólo espero poder seguir manteniendo cierto interés y que me esperéis a mi vuelta (con que sólo me espere alguno de vosotros ya me doy por satisfecho).
Hasta muy pronto...
Ah, y muchos besos.

