¡Me encantan las sorpresas! Siempre me ha tentado lo inesperado.
Por ello me alegré mucho cuando el Lunes noche recibí un mensaje de mi amiga Sofía - pronunciado Sssssofía - invitándome a tomar una copa en su casa al día siguiente (así, de un día para otro (¡cómo mola!)). Ahora vive en Sevilla, pero estando unos días de paso por la capital, nos invitaba a los amigos que estamos por aquí a tomar algo con motivo de su reciente cumpleaños.
Así pués, el Martes noche, tras una jornada agotadora de trabajo, y mi agotadora sesión de yoga (¡era el segundo saludo al sol que hacía en dos (2) días!) me fuí directamente para su casa, que me pillaba muy cerca. Después de los días tan movidos que llevo, lo menos indicado era tener fiestuqui un Martes noche, pero bueno, qué se le va a hacer. ¡La vida es así de dura!
Evidentemente llegué muy temprano, con lo cual decidí que hasta tenía tiempo de pasar por casa a cambiarme de ropa y ponerme algo más informal y tal. Pero no me dio tiempo, porque justo de camino para casa me encontré con mis amigos P & M, que estaban tomando una copa en un bar cercano, haciendo tiempo para la fiesta. Obviamente, ya me quedé con ellos.
Al poco tiempo llegó Mrs Showroom, a la que hacía un montón de tiempo (años) que no veía. Me dió mucha alegría, y hablamos de muchas cosas, y evidentemente también de nuestros blogs. (Así pués, tuve hasta un encuentro blogeril y todo). Ella no sabía que yo era fan, y cuando le dejaba mensajes no tenía idea que era yo. ¡Hay que ver cómo es este mundo de los blogs! Por cierto, no dejéis de visitar el suyo. Es estupendo.
Trás un aperitivo en casa de P & M (¡pedazo de sofá blanco que se han comprado!), ya estábamos preparados para la fiesta.
Me alegré mucho al ver que allí estaban mis chicas (francófonas) favoritas: Laurence y Sylvie. Y claro, fue llegar y desde entonces no pudimos parar de hablar y ponernos al día de nuestras cosas. No las veía desde antes de Navidad, y ya estaba haciendo demasiado tiempo. Les prometí que nos vamos a ver más a partir de ahora. Y ahora sí que sí, va a ser verdad.
Me sorprendió un poco ver a A. Pero bueno, tampoco me sorprendió tanto. Sobre todo sabiendo que va a alquilar la casa de Sofía, y que al fin y al cabo todos nos conocemos. De nuevo, se vuelve a demostrar que este Madrid es un pueblo, y que todo el mundo conoce a todo el mundo. (Aunque yo ya estoy curado de espanto, con las casualidades que me pasan últimamente, y tal). Charlamos un rato, y estuvo bien.
Pero con quien hablé mucho fue con mi amigo P, de P & M. Estuvimos charlando de nuestras cosas, de lo humano y lo divino. Pero también de lo más importante de todo: su boda. ¡Ya casi ni me acordaba que en el 2006 voy a asistir a mi primera boda entre dos (2) chicos de la historia!. Será en Sevilla, en Junio, y será maravillosa, por supuesto. ¡Lo pasaremos genial! ¡Me apetece cantidad! ¡Qué nervios! ¡No puedo esperar más!
En definitiva, una noche de Martes estupenda, que aunque te obliga a que el día siguiente (hoy) en el trabajo lo pases fatal y todo te resulte un coñazo, hizo que me fuera a la cama con una tonta cara de felicidad. No sólo por haber tomado más de dos (2) o tres (3) copas de buen vino tinto (¡gracias, Sofía!), sino por haber pasado un rato muy agradable con mis amigos.