Como buen preámbulo de Halloween, pensamos que la nueva de Tim Burton es la película más apropiada para una noche como la de hoy (como bien avisa el EP3 de El País de hoy).
Hay muchas otras buenas películas estrenándose estos días ("Broken Flowers", "Eros", etc, y todavía no hemos visto "Princesas") por lo que presiento que será un buen largo fin de semana cinéfilo.
Esta tarde E y yo nos vamos de compras y recados por Salamanca, por lo que intentaré que el trabajo no me haga quedarme mucho más tiempo en la oficina.
Ya por la noche, y antes del cine, quedaremos con Xabi, Telecine y su Ander, para tomar unas tapas y después dejarnos seducir por las historias románticas, barrocas y macábras de la "Novia cadáver de Tim Burton".
¡Era lo suyo! Ver esta película en este fin de semana de muertos, fantasmas y nacimientos reales (¡para contrarestar!). De hecho casi ha ido a verla todo el mundo, con el rollo de Halloween, y tal. Pero es que la película lo vale. ¡Es buenísima!
No es sólo una hermosa fantasía macabra, sino mucho más. No es sólo una historia de amor y terror, sino pura poesía de lo fúnebre. Una divertida confrontación entre la vida y la muerte, entre los vivos y los muertos, aunque como siempre pasa con este director, una cosa es la apariencia y otra la realidad. Una de las cosas que más me gustan de Burton, y que de nuevo está presente en esta película, es el concepto de "gente normal", o la noción socialmente aceptada de normalidad frente a lo raro. Para él "lo raro" o gente rara, marginales y excéntricos, son realmente los divertidos, sanos y cuerdos, y mucho más interesantes que los que se entienden dentro de la norma o aceptados por la "sociedad".
Es una simple historia de amor, pero representada de una forma mágica, terrorífica y romántica al mismo tiempo, y con una puesta en escena alucinante.
Además en esta historia todo esto está contado con mucha gracia y una ironía insuperable, lo que vuelve a demostrar que Tim Burton es un autor imprescindible hoy en día. Lo vuelve a demostrar con todo lo que hace.
ESPAÑA DIVIDIDA LA FAMILIA EN PELIGRO TERROR HALLOWEEN MIEDO!!!
¡Chicos, id sacando las agendas y anotando que el próximo Domingo treinta (30) de Octubre hay fiesta Halloween En Plan Travesti! ¡No nos lo podemos perder!
¡Me apetece muchísimo!
Todavía guardo muy buenos recuerdos de la fiesta del año pasado...
ESPAÑA DIVIDIDA LA FAMILIA EN PELIGRO TERROR HALLOWEEN MIEDO!!!
¡Chicos, id sacando las agendas y anotando que el próximo Domingo treinta (30) de Octubre hay fiesta Halloween En Plan Travesti! ¡No nos lo podemos perder!
¡Me apetece muchísimo!
Todavía guardo muy buenos recuerdos de la fiesta del año pasado...
La película que vimos el Sábado noche en la sección Zabaltegi del Festival Internacional de Cine de San Sebastián era otra cosa completamente distinta a la de la tarde.
La "Mary" del controvertido Abel Ferrara era una profunda reflexión sobre la religión y la religiosidad o espiritualidad y cómo nos afecta a cada individuo.
La historia se podría resumir del siguiente modo: En un mundo convulso trás los atentados del 11-S, tres personajes cruzan sus caminos a través de la figura de Cristo. Tony, cineasta egocéntrico, dirige en Israel una película en la que encarna a Jesús. Mary, que interpreta a María Magdalena en el film, inicia un proceso de búsqueda interior influida por el personaje. Y Ted, periodista con dudas religiosas, realiza un programa televisivo sobre Jesucristo en el que Tony y Mary participan.
La película es un reflejo de las inquietudes religiosas del propio director, que era el protagonista de una retrospectiva en el Festival de este año, y supone una profunda y sentida reflexión sobre el ser humano en general y sobre cómo cada individuo nos podemos llevar la religión y la idea de Jesucristo a nuestra propia vida y vivencias particulares.
Además volvió a significar otra vez una reflexión sobre el cine dentro del cine. Lo cuál, trás la película de la tarde, y por el hecho de verla en un festival de cine, suponía no sólo una casualidad sino una estupenda coincidencia.
La película me impresionó y emocionó a partes iguales. No sólo por su historiaa y la forma en que estaba contada, sino también por su estética, la forma en que estaba rodada, su fotografía y música, y sobre todo por sus tres (3) intérpretes principales, un Matthew Modine (Tony), una Juliette Binoche (Mary) y un Forest Whitaker (Ted) en estado de gracia.
Un diez (10) a esta película, y un diez (10) a Abel Ferrara.
PD: La de Winterbottom saldrá sin duda en el circuito comercial, y probablemente la vuelva a ver cuando la estrenen en los cines de Madrid, pero esta película de Ferrara (como casi toda su filmografía, que prácticamente aún permanece inédita en España) estoy seguro que será muy difícil que salga en circuitos comerciales (más allá de festivales), por lo cual estoy muy contento de haber tenido la oportunidad de verla.
La película que vimos el Sábado noche en la sección Zabaltegi del Festival Internacional de Cine de San Sebastián era otra cosa completamente distinta a la de la tarde.
La "Mary" del controvertido Abel Ferrara era una profunda reflexión sobre la religión y la religiosidad o espiritualidad y cómo nos afecta a cada individuo.
La historia se podría resumir del siguiente modo: En un mundo convulso trás los atentados del 11-S, tres personajes cruzan sus caminos a través de la figura de Cristo. Tony, cineasta egocéntrico, dirige en Israel una película en la que encarna a Jesús. Mary, que interpreta a María Magdalena en el film, inicia un proceso de búsqueda interior influida por el personaje. Y Ted, periodista con dudas religiosas, realiza un programa televisivo sobre Jesucristo en el que Tony y Mary participan.
La película es un reflejo de las inquietudes religiosas del propio director, que era el protagonista de una retrospectiva en el Festival de este año, y supone una profunda y sentida reflexión sobre el ser humano en general y sobre cómo cada individuo nos podemos llevar la religión y la idea de Jesucristo a nuestra propia vida y vivencias particulares.
Además volvió a significar otra vez una reflexión sobre el cine dentro del cine. Lo cuál, trás la película de la tarde, y por el hecho de verla en un festival de cine, suponía no sólo una casualidad sino una estupenda coincidencia.
La película me impresionó y emocionó a partes iguales. No sólo por su historiaa y la forma en que estaba contada, sino también por su estética, la forma en que estaba rodada, su fotografía y música, y sobre todo por sus tres (3) intérpretes principales, un Matthew Modine (Tony), una Juliette Binoche (Mary) y un Forest Whitaker (Ted) en estado de gracia.
Un diez (10) a esta película, y un diez (10) a Abel Ferrara.
PD: La de Winterbottom saldrá sin duda en el circuito comercial, y probablemente la vuelva a ver cuando la estrenen en los cines de Madrid, pero esta película de Ferrara (como casi toda su filmografía, que prácticamente aún permanece inédita en España) estoy seguro que será muy difícil que salga en circuitos comerciales (más allá de festivales), por lo cual estoy muy contento de haber tenido la oportunidad de verla.
¡Qué cara tan rara tienes! ¿Eres realmente una mujer? ¡Pareces una alcachofa!
Hacía tiempo que no oía una declaración de amor tan original y bonita. Se decía en la película que disfruté anoche en casa.
Nunca antes había visto "La Strada", esa obra maestra de Federico Fellini rodada en 1954. Se trata de una emocionante historia de amor de unos personajes "extraños" y fuera de la sociedad. Es una película estremecedora y llena de poesía, inspiradora y llena de esperanza, pero triste y desoladora al mismo tiempo. Me emocionó desde el principio, y es que desde el primer fotograma ya tenía el corazón en un puño.
Recrea el maravilloso y triste mundo del circo y de los artistas ambulantes en una Italia de los años cincuenta (50) provinciana, pobre y hambrienta.
Esos personajes de Zampanó y Gelsomina, unos inolvidables Anthony Quinn y Giuletta Masina, son realmente insuperables. Sin olvidar la estupenda fotografía hiperrealista en blanco y negro de Otello Martelli y la inolvidable música de Nino Rota.
Una obra maestra, sin duda, y una de las películas más bonitas que he visto en mucho tiempo. No por nada figura siempre entre las listas de las mejores películas de la historia. Estoy de acuerdo. ¡Es imprescindible!
Nunca en mi vida olvidaré esa cara, y esos ojos, de Giuletta Masina, que todavía me estremecen al recordarla hoy.
Anoche vi en el cine esta mala película. Fui con mis amigos Dani y Paco, D&P para la posteridad, y a ellos les gustó todavía menos que a mí.
Mira que con la de buenas películas que hay en la cartelera, nos tuvimos que meter en una mala. ¡Vaya por dios, hombre!
Resulta que es española. Y a mí el cine español me encanta (no como a otros, que por el simple hecho de ser español ya no les gusta, y en cambio se tragan las horteradas que nos traen de fuera (sobre todo de los USA) como si tal cosa), pero he de reconocer que últimamente no ha habido muchas películas españolas que me hayan emocionado.
Esta va de hermanos mayores venenosos y peligrosos, de novias que no convienen, de chicos tristes y solitarios, de amigas lesbianas y de padres que son muy mayores para merecer vivir. Ah, y de un perro llamado Lucero. Y todo eso en una Murcia de pueblo y provinciana.
La verdad es que no hay por dónde cogerla. Por momentos se hace entretenida, y hasta a veces tiene un aire malsano y asfixiante que gusta, pero la historia es bastante mala, y está contada de una forma muy regular.
En principio la peli prometía, por los actores protagonistas, por la idea de la historia que podríamos tener por lo que hemos oido o visto en anuncios y tal, porque el director (Santiago García de Leániz) es productor y socio de Iciar Bollaín, una chica que cae muy bien y eso. Pero cuando la ves defrauda bastante. Y eso que yo era un poco más benevolente que los amigos con los que fui, a los que no les gustó nada de nada.
Yo salvaría algunos momentos, algunas frases, algunas miradas, pero no mucho más. Por ejemplo la música es lo peor de lo peor. Hacía tiempo que no había visto una música tan mala y tan mal elegida para una película (¡por dios!, ¿¡a quién se le ocurre poner a Amaral, que son lo peor de lo peor, en la banda sonora de una película!?).
Lo mejor sin duda es el chico protagonista, Jan Cornet. Es guapísimo, en todos los sentidos. Tiene mucho morbo y unos labios y una mirada más que interesantes, y no actua nada mal. ¡Tremendo descubrimiento! Además era bonita la relación que tenía con su abuelo. En cambio el hermano era ese otro actor de "Cuéntame", serie de la cuál ya está echando pestes, que tanto vemos por ahí en los ambientes de moda de Madrid. Y bueno, ¡ni fú, ni fá!
Por lo demás, sólo me quedo quizá con algunas ideas que plantea de cosas más intangibles, pero importantes, como el peso de la sangre y la familia, la marginalidad aceptada y asumida, la convivencia con la derrota, las trampas del amor, la soledad no elegida (o quizá elegida), etc... ¡No sé, muchas ideas, pero mal llevadas a la práctica!
¡Así pués, perfectamente olvidable!. Si no vais a verla no os perdéis nada, la verdad. O si no, ya la veréis el año que viene en el programa de la Cayetana de los Viernes noche en La2.
A ver si el cine español se va poniendo las pilas, que últimamente está un poco desfallecido. Por lo pronto, en dos (2) días estrenan Princesas. ¡Y esa sí que tiene buena pinta!
El Sábado vimos una película alicinante y alucinógena.
Era la segunda que veía del ciclo de Cine de Verano que están haciendo en La Casa Encendida llamado Invasiones en la Terraza. El ciclo plantea un recorrido por películas de ciencia ficción a lo largo de la historia, centrándose en las invasiones extraterrestres o en contactos humanos con seres alienígenas.
Ayer ya iban por los años 80, y proyectaron una película realmente alucinante, "Liquid Sky" ("Cielo Líquido"), de Slava Tsukerman, realizada en 1982.
Es una película del tipo de las que hacía Almodóvar cuando empezó, por la misma época, con ese punto de surrealismo, locura y modernez que tanto nos gustaba. Es una película que retrata de forma magnífica el espíritu del post-punk y el inicio de la new wave. El cielo de Manhattan se presenta como una escenografía bizarra, donde todos los excesos son posibles. Un platillo volante se instala en el corazón de Nueva York. Transporta a unos extraterrestres que vienen a la tierra a alimentarse de las endorfinas humanas y no tienen mejor lugar para aparcar su platillo volante que en el ático de una traficante de heroína, donde el sexo libre abunda por doquier. Los aliens descubren que han tenido suerte y en la casa pueden encontrar todo lo que buscan.
Resulta que a estos extraterrestres les gusta la droga, y se alimentan del líquido que genera el cerebro de los seres humanos (algo parecido al opio) justo en el momento del orgasmo.
Es un puro delirio, con unos colores y una música totalmente psicodélica. Los personajes van peinados y vestidos a la moda del momento, dispuestos a convertirse en los reyes de la noche. Los escenarios favoritos son las discotecas o pistas de baile, los dormitorios o camas donde pasa de todo y los cuartos de baños donde la gente se droga o maquilla.
Con un clima surrealista y endemoniado, la película posee momentos y frases gloriosas. Hay muchas que quise retener, pero pocas las que se me quedaron grabadas. Entre ellas, una en la que la protagonista gritaba que era una asesina porque mataba a la gente con su coño. Y es que como ella vivía en el ático, y los extraterrestres se habían apoderado de su cuerpo, y ella nunca llegaba al orgasmo, pués se cargaba a todos los que se follaba (chicos y chicas, poco importaba), justo en el momento en que llegaban al orgasmo. ¡Genial!
De lo mejorcito de la película es la actriz protagonista, una modelo/actriz de los años 80, Anne Carlisle, completamente andrógina y oxigenada, y de una belleza realmente arrebatadora. Además tiene un doble papel, de chica y de chico, los dos modelos, ella adicta al sexo (con cualquiera) y él a la droga (a cualquiera). Y estaba igualmente guapa/o tanto de mujer como de hombre.
Me gustó sobre todo el colorido (esos desfiles de moda en la discoteca, o los dos modelos posando para una sesión de fotos, o ella maquillándose con maquillaje fluo frente a un espejo en penumbra). Pero por encima de todo la buena recreación que hace de aquella época, de aquel Nueva York que nunca volverá, de aquellos estilismos, de aquellos excesos y de aquella libertad, de todo tipo, libertad sexual y libertad para hacer realmente lo que te diera la gana. ¡Ahora ya todo es distinto!
La peli es totalmente surrealista, friky, rara y un poco ida de olla, pero al mismo tiempo ya un clásico del cine de los ochenta (80). Parece ser, me cuentan, que en aquella época estuvo durante años programada sin interrupción en los cines Alphaville en Madrid, y todos los modernos de la época iban a verla. Ellos sí que eran modernos. Yo creo que yo era un adolescente por aquella época.
La vi con Miguel, en la segunda fila de un cine de verano al aire libre, en una terreza en plena noche de Agosto, y debo decir que ese sonido atronador y esos colores chillones, psicotrópicos y psicodélicos, en una pantalla gigante delante de tus narices, no es algo que se olvida fácilmente.
Llevo varios días en que, supongo que voluntariamente, no he escrito nada personal o sobre mi vida de todos los días (mi diario) en este blog. Ultimamente me he ido limitando a escribir textos de canciones, párrafos de libros que significaban algo en ese momento concreto, o comentado películas que he visto recientemente. Evidentemente eso es muy revelador, y también dice mucho de mí (o sobre mí), y de los sentimientos que iba sintiendo en cada momento, pero no he escrito nada de lo que me ha pasado o he hecho estos últimos días. Alguna gente se ha dado cuento, y me lo han reprochado.
No sé exáctamente qué ha pasado. Supongo que una mezcla de experiencias, de vivencias, de sensaciones, de tormentas en mi interior que necesitaba guardar sólo para mí, y supongo que necesitaba procesar, o aceptar incluso, antes de trancribirlas en una pantalla de ordenador. Imagino que necesitaba un reencuentro conmigo mismo. Esta época del año no sólo lleva consigo calor y sudor, sino también mucha locura, mucha juerga, desenfreno y muchas sensaciones convulsas y revueltas. ¡Para eso es verano y Madrid está tranquila y explosivamente deliciosa, coño!
Esta fecha tan cinematográfica ("fín de Agosto, principios de Septiembre") va a ser un momento crucial; y supongo que este nuevo mes que va a llegar en pocos días, traerá también más reposo y "normalidad" en las vidas de todos. Por fin ya todo el mundo (mis amigos y demás) está volviendo de sus viajes y vacaciones, y todo está entrando en la normalidad. Yo también.
Supongo que el revulsivo que ha hecho que empiece a escribir sobre todo esto es que necesitaba sacarlo de mi interior, y ayer lo hice cuando hablé con mi amigo Miguel. Pudimos hablar tranquilamente de todo esto, y creo que me vino divinamente. Es que esto es como todo, cuando tienes algo en tu interior que te inquieta, o por lo menos te hace pensar mucho, lo mejor que hay es hablarlo con alguien que te entienda y te sepa escuchar, y de pronto todo es mucho más fácil.
Pués por dónde ibamos: ayer Sábado me llamó Miguel para invitarme a comer a su casa, y resultó todo genial. Su casa me encantó, y tuvimos una buena comida, y una charla no menos interesante. Hablamos tranquilamente de nuestras cosas, de nuestras vacaciones, de nuestros veranos, de nuestras historias estivales, de lo divino y de lo humano. Bueno, más bien de lo humano, y cuanto más desgarrado, carnoso y prohibido, mejor. Je, je, je...
Trás compartir un buenísimo te al chocolate y oir música estupenda, me vine para casa a descansar un poco y prepararme porque habíamos quedado para ir al cine un poco más tarde y después salir a tomar unas copas.
Fuimos a ver la película que tocaba ayer Sábado noche en el ciclo ("Invasiones en la Terraza") que están poniendo en La Casa Encendida sobre cine de ciencia ficción de invasiones extraterrestres. Ayer pusieron "Liquid Sky", y la peli me impresionó tanto que merece otra página aparte que escribiré después.
A la salida nos fuimos a tomar unas tapas por ese barrio tan alternativo, rasta y porrero que hay en Madrid, llamado Lavapiés. Y de allí continuamos la noche en ese otro barrio tan gay que hay por el centro de Madrid. Compartimos unas cervezas y unas risas en varios bares de la zona, e incluso a los dos nos encantó una girafa morena y de ojos verdes que ayer se paseaba por la jungla urbana veraniega. Uno de los momentos cumbres de la noche (vendrían más) lo tuvimos en el Luke soy tu padre, ese bar que estaba seguro que le iba a gustar. Disfrutamos mucho, mucho de la música, y es que para dos (2) amantes de la música no hay nada como oir buena música. Parece de perogrullo, pero hay gente que no entiende esto.
Cuando estábamos allí me llamó Nader para decirme que se venía con nosotros, pero fue una pena que no llegó a tiempo antes de que cerraran el bar. (Desde aquí lo digo: La política de horario de cierre de los locales de copas de Madrid es una mierda. Porque a ver, ¿cómo se entiende que cierren un bar a las tres (3) o tres y media (3,5) de la mañana de un Sábado en pleno Agosto?).
Nos fuimos en busca de otros locales, y por el camino nos encontramos a esos dos (2) conocidos de la noche, JuanyJavi o JaviyJuan, a los que me encuentro cada vez que salgo de marcha; y a los que supongo que les caeré muy bien y me querrán mucho, porque si no, no entiendo por qué siempre que me ven me ponen verde y me critican tanto. ¡En fín, ellos sabrán!
Un poco más tarde nos encontramos por fín a Nader, y me dió mucha alegría que se cayeran tan bien, M y N. Como a esas horas ya no hay sitios dónde ir, como no sea una discoteca, y tampoco era plan, acabamos en ese bar inmundo con nombre de bar mítico de la película Casablanca, y en el que acaba toda la gente de esa zona a esas horas. Es un bar que odio, pero en el que siempre haces encuentros, o reencuentros, más o menos interesantes, todo depende. Justo hablábamos de un chico guapo que estaba a nuestro lado, y cuando giré la espalada para verle me dí cuenta que era el bello de Olivier, que ya había vuelto de vacaciones. Nos saludamos y ya se quedó con nosotros bebiendo y charlando. Es cierto que, como él mismo me decía, iba un pelín borrachete (je, je, je...). ¡Ay estas noches de verano sin fín..., qué buenas que son!
Al final me dió un poco de pena que no hubiera encuentro o acercamiento entre mis amigos, y alguno tuviera que buscarlo con extraños (no digo quién fue, porque después todo se sabe y todo se critica).
No sé a qué hora acabamos la noche, pero sólo recuerdo que fue con esa sensación de felicidad que te da el hecho de haber pasado una buena velada con tus amigos.
Y esa sensación de felicidad continuó hoy todo el día, en el que sólo salí a la calle para comprar el periódico, unido con la sensación de tranquilidad y confort.
Hoy Sábado he visto en casa la primera película de ese genio del cine moderno llamado Wong Kar Wai. Se titula "As tears go by", y es una película de 1988. Aunque le falta mucho para llegar a las obras maestras que son "2046" ó "Happy Together", y por supuesto a "In the Mood for Love", ya empezaban a verse cosas interesantes, y sobre todo el sello indiscutible de su autor.
Por supuesto es también una historia de amor triste, pero aquí hay un homenaje a la tradición clásica del cine asiático de las pelis de karate o kung-fú. Es bastante violenta, algo inusual en el director, pero la base es una historia de lealtad, amor, amistad y honor.
Aquí ya empezó su fructífera carrera con la actriz Maggie Cheung, que llegaría a su momento cumbre cuando la veíamos caminar con esos trajes exquisitos por una lluviosa calle de Hong-Kong yendo a comprar tallarines, o caminando por interminables pasillos.
Tiene una ambientación muy ochentera, tipo Miami Vice, pero en chino. Y la canción de la película es el "Take my breath away" de Berlín (¿hay algo más ochentero que eso?). Es curioso lo importante que es para este director la música en sus historias. Cada película tiene una canción o música que se va repitiendo insistentemente en momentos claves, y al final llega a ser como un personaje más.
No me ha apasionado como otras suyas, pero no está mal.
I called up a guy who I had been chatting with on the Internet for a while and asked if he wanted me to come over and hook up. His screen name was NYCRugbyGuy or something along those lines, a member of a gay rugby team that plays here in New York and whose members are supposed to be these hot jockish muscle bears. His pics looked good and he had a sort of gruff tone on the net - a "Don't waste my time with any BS or games" kind of attitude. He lived in a pseudo-fancy Chelsea high rise. The doorman buzzed me up and I took the elevator up to a floor in the double digits.
He was medium height, stocky, hairy on his chest and legs, and had a crewcut. He seemed quiet, reserved, sort of goofy. A puppy that looked like a little white earmuff was barking for his attention at his feet. He was wearing these sort of grey-turquoise boxer briefs, which disappointed me because there would be no foreplay revolving around getting his pants off. I took off my pants and shirt and we went into his bedroom, which had one of those mammoth Chelsea-slut-size jars of lube, condoms and the requisite poppers on his nightstand. We started kissing, which was okay, and he took off his shirt. I sucked on his nipples and sort of fondled him. I moved my foot and realized that his dog was still at our feet. I waited a few moments, shooing the dog away, hoping he would put it out, and then finally asked him if he could. He stared at me blankly. "She's a puppy," he said, leaving the room begrudgingly to get one of those plastic gates that go in the doorway. He set it up and as his dog watched us, we moved onto the bed and his underwear and mine both came off.
His dick was umimpressive. It was average in length but really thin, so you couldn't really grab hold of it and you didn't get that nice feeling when a cock is really big and you're struggling to take it all in. He also smelled really clean - like baby powder, not like a sweaty musky rugby jock. I guess somewhere along with the realization of all these inconsistencies with his online image, I just kind of realized that I didn't know what to do with him and he didn't know what to do with me. It was so boring that I thought about getting up and leave, but decided to stay.
We went through all the requisite moves, but there was no spark. We were just going through the motions. We kissed, sucked each other's nipples, blew each other some, and then just out of sheer boredom, I asked him if he wanted me to fuck him. At this point the "sex" had been going on for about 10 minutes. He said he did, put a condom on me and straddled me, positioning my cock inside him with one hand and uncapping and inhaling his pseudo-poppers with the other. His eyes rolled back in his head as I entered him with ease and he started... not really riding my cock, but more like slightly bouncing up and down on it. I tried my best to get into it, but I couldn't help but notice all the signed Broadway musical posters on his wall. He kept bouncing and bouncing. After not too long I came inside him, and he came on my chest. I wiped myself clean and went in the bathroom, showered quickly and washed my hair with one of his many fancy shampoos.
When I came out of the bathroom, he was playing with his puppy. We exchanged the standard disappointing Internet hook-up dialogue. "Well, um, we should do this again sometime." Me: "Yeah, well - email me when I'm online".
By ADAM BARAN ("THE MOST BORING SEX I EVER HAD") Nº IV de la serie "BAD SEX STORIES" / BUTT Nº 13
"Yo soy ese airado y solo niño de siempre que os lanza el insulto del airado niño de siempre y os advierte: si hipócritamente me acariciais la cabeza aprovecharé la ocasión para levantarles la cartera.
Yo soy ese niño de siempre ante el panorama del inminente espanto, de la inminente lepra, del inminente piojo del delito o del crimen inminentes.
Yo soy ese niño repulsivo que improvisa una cama con cartones viejos, y espera, seguro, que venga usted a hacerle compañía."
Ayer Martes mi amigo M me propuso ir al cine a ver una nueva peli francesa (de directora belga) que acaban de estrenar, y mi amiga MA se vino con nosotros porque también quería verla.
A mí me apetecía verla por el argumento, y porque la crítica de El País no la había puesto demasiado mal y porque cualquier película francesa me gusta (por el hecho de ser francesa).
Se trata de una de esas películas feministas (o femeninas), sobre la guerra de sexos, hechas por mujeres, y sobre mujeres, que ponen a parir a los hombres, y que tanto proliferan útimamente. Se titula "Tout pour plaire", que quiere decir algo así como que las mujeres (y las madres) en la sociedad de hoy en día, siempre tienen que hacer todo para agradar o caer bien a todo el mundo (sobre todo a los hombres, aunque también a las otras mujeres). Deben ser guapas y maravillosas, ser buenas amantes, mejores amigas, ir siempre bien vestidas, tener una familia maravillosa, un marido guapo y unos hijos preciosos, etc... ¡Blah, blah, blah...! Bueno, pués van aquí en España y la traducen por "¿Por qué las mujeres siempre queremos más?" (¡!) ¿A alguien se le ocurre un título más tonto? De una vez por todas, que nos digan por favor ¿quién coño decide traducir los títulos de las películas extranjeras que se estrenan en España? ¿Hay un ente o alguien específicamente dedicado a eso? Porque si es así, esa persona, o cosa, debería estar prohibido, o en la cárcel por inútil e imbécil. No me digais que no queda ridículo decir: anoche fuí al cine a ver ¿por qué las mujeres siempre queremos más?.
La película es una especie de mezcla entre Sexo en Nueva York y Mujeres Desesperadas, pero a la francesa. O sea, que podría haber sido graciosa y entretenida, y resulta que es una serie de tópicos y chistes fáciles sobre mujeres y hombres, uno detrás de otro. Es una sucesión de estereotipos de mujeres histéricas, en una serie de situaciones pretenciosas y forzadas que no tienen ninguna gracia. Y además mal interpretada, porque con la de buenas actrices (y actores) que hay en Francia, no sé por qué han hecho un casting tan malo. Y aunque la protagonista es Mathilde Seigner, hermana de la maravillosa Emmanuelle Seigner, no le llega a la hermana ni a la suela del zapato.
Además pienso que el guión era bastante tonto, y estaba rodada con falta de ritmo, aparte de la música, que era malísima y mal elegida (aunque salía la maravillosa "Glory Box" de Portishead en uno de los momentos cumbres, pero como para quere decir, fijaos que cool y modernos somos que hasta ponemos canciones "modernas").
Bueno, en el fondo te hace pasar un rato agradable y divertido, y hasta me reí con algunos chistes, pero se podría haber aprovechado mejor y de una manera más inteligente, porque de hecho el tema da mucho juego.
Reconozco que a ellos les gustó más que a mí, pero yo me esperaba algo mucho mejor. Me di cuenta que en el cine francés también se hacen películas perfectamente olvidables, como sucede en nuestro cine.
A la salida nos fuimos a tomar algo por las terrazas de Lavapiés, y allí sí que redondeamos la noche con conversaciones agradables y divertidas.
Llevaba varios días queriendo ir al cine a ver "La Guerra de los Mundos" ("The War of the Worlds"), la nueva archipromocionada y comercial película con Tom Cruise. Aunque el tandem Spielberg/Cruise no me atrae mucho, y la peli en principio no es demasiado de mi estilo, muchos amigos míos han hablado tan bien de ella que me apetece verla.
Lo cierto es que el Sábado noche en lugar de ir a ver esa, me fui a ver otra película también de miedo y ciencia ficción, pero esta vez inglesa, ¡y de 1955!. Resulta que en la terraza de La Casa Encendida están proyectando durante todo este verano un ciclo de cine al aire libre que plantea un recorrido por películas de ciencia ficción a lo largo de la historia, centrándose en invasiones extraterrestres o en contactos humanos con seres alienígenas.
La peli que vi se llama "The Quatermass Experiment" ("El experimento del Doctor Quatermass"), de Val Guest, UK, 1955. El argumento es el siguiente: Un cohete se estrella en Inglaterra y sólo se encuentra a uno de los astronautas en estado de shock, los otros dos desaparecen sin dejar rastro. El gobierno británico comienza a investigar el caso. Mientras tanto el astronauta superviviente comienza a mutar progresivamente convirtiéndose en un ser monstruoso...
La película tiene una memorable puesta en escena, muy buena realización y mejor interpretación. Comienza mostrando dos maneras de proceder ante el siniestro: por un lado la del profesor Quatermass, lógico, científico, de mente fría y precisa y por otro la del gobierno, lento, indeciso y torpe. Pero sobre todas las cosas, la película cuenta la historia de un hombre que lucha por detener su metamorfosis hacia algo monstruoso y su impotencia al ver que es poseído por ese otro ser. Además cuenta con una de las escenas de pánico mejor filmadas en la historia del género.
Realmente es de agradecer que en una época en que todo son efectos especiales, máquinas y mucho ruido y colorines, se puedan ver todavía este tipo de películas que nos siguen sorprendiendo, aunque hayan sido realizadas en los años cincuenta (50) y rodadas en blanco y negro y con los medios de la época.
Pero lo más alucinante de todo es que la película me hizo pensar que aunque hayan pasado cincuenta (50) años, los temas que trata están de máxima actualidad y siguen muy candentes, como el hecho de gobiernos incompetentes que siguen enviando a gente al espacio sin saber muy bien qué se van a encontrar en el más allá, y con problemas en sus naves, como ha pasado recientemente a la NASA. O como el hecho de ver un Londres completamente militarizado y controlado o tomado por la policia, y pidiendo a la gente que no usen el transporte público o que se queden encerrados en sus casas, como lamentablemente está sucediendo en el Londres de hoy en día; una ciudad dominada por el terror, no a los extraterrestres, sino a los musulmanes o señores con turbante y barba larga.
Lo cierto es que fue un gustazo volver a revivir ese tipo de cine en una preciosa terraza, en una pantalla gigante y al aire libre, en una noche muy calurosa de este Madrid vacío.
Acabo de oir hablar de esta película que dirigió el artista Jonas Mekas en el 2000, y el título me ha parecido TAN BONITO que no he podido evitar escribirlo aquí.
Quería que ese título diera nombre a alguna página de este blog. Simplemente porque me gusta. Porque sí!!
Y además, por supuesto, porque estoy muy de acuerdo con lo que quiere sugerir: a veces la belleza está en los pequenhos detalles. Deberíamos saber apreciar la belleza de las pequenhas cosas sin importancia. En cualquier cosa insignificante podemos encontrar belleza...
Vengo del cine de ver una película francesa deliciosa, "Crustacés & Coquillages".
Después de comer me fui a Bruselas a dar una vuelta por las tiendas (me compré una camiseta muy vistosa con dibujo de cómic japonés) y tomar un café, y por la tarde quedé con Luc y Xavier para ir al cine.
Hemos visto la maravillosa nueva película de una pareja de realizadores franceses (pareja también en la vida real) que me gustan mucho, Olivier Ducastel y Jacques Martineau, y de quienes lamentablemente nunca se ha estrenado ninguna película suya en los cines en Espanha (a ver si se entera de una vez algún distribuidor y las traen, porque son todas realmente recomendables). En todas sus pelis está presente el tema de la homosexualidad, pero siempre de una forma divertida y totalmente residual. Sus tres primeras películas me encantaron: "Jeanne et le garçon formidable", "Drôle de Felix" y "Ma vraie vie à Rouen". Pero sobre todo "Jeanne et...", con la maravillosa Virginie Ledoyen, en esa historia inolvidable de chica mona que se enamora de chico mono que tiene sida, y todo en plan de comedia musical con canciones y coreografías estupendas y un tono muy vitalista y optimista. Forma ya parte, por nombre propio, de la lista de mis muchas pelis favoritas de todos los tiempos.
"Crustacés & Coquillages" es una estupenda fresca comedia de verano sobre una familia de vacaciones en la Costa Azúl (dan ganas de irse para allá nada más empezar la peli) y con una historia simple sobre las relaciones (y falta de comunicación) entre padres e hijos y sobre la relación de pareja.
Es una historia de confusión de géneros, con hijos que parecen homosexuales pero no lo son; con padres que no son homosexuales pero que podrían serlo; con padres modernos y avanzados (la madre es mitad francesa mitad holandesa, por eso "ella es muy liberal, y comprende y entiende todo") que quieren que sus hijos hagan de una puta vez su "coming out"; y con hijos con mentalidad a veces más conservadora que los propios padres; con padres que se sienten atraidos por los amigos de sus hijos adolesecentes; con hijos que se pasan todo el día en la ducha haciéndose pajas; con un fontanero tremendamente sexy; con hijas adolescentes que prefieren irse con los novios chulazos en moto a Portugal antes que quedarse en la Costa Azúl; con un verano caliente; con buen marisco y vino para comer; con playas maravillosas y dunas donde se liga de noche; con amantes y sexo por doquier; etc.... En fin, como la vida misma. O por lo menos como debería ser una vida ideal y perfecta, por lo menos en verano y de vacaciones!
Hacía mucho tiempo que no me reía tanto ni me lo pasaba tan bien en el cine. Es una de esas comedias en las que te alegras de haber ido al cine porque te hacen pasar de verdad un momento simpático, relajado y agradable, y además con un fondo de tolerancia y libertad del que deberíamos aprender todos.
Los actores están todos muy bien, pero la mejor, sin duda, es la que hace de madre y esposa, la estupenda Valeria Bruni (para mi gusto una de las mejores actrices del cine europeo actual), hermana de la no menos divina Carla Bruni. También me ha encantado encontrarme con un actor que me pone muchísimo, y que no me puede gustar más, Jean-Marc Barr (que suele actuar en casi todas las pelis de su amigo Lars Von Trier), en un papel tremendamente seductor y sexy.
En fin, una delicia para los sentidos, y en todos los sentidos, nunca mejor dicho.
Después nos hemos ido a cenar a un Thailandés por la animada zona de los alrededores de la universidad, y trás un pequenho paseo a pie para charlar y rebajar la comida, cada uno para su casa.
Manhana paso el día en Amberes porque por la noche me invitan a cenar a su casa mis amigos Dirk y Luca. Seguro que lo pasamos bien.
Leo en el último número de la revista Numéro (65), un especial dedicado al cine, los comentarios de algunos maestros (genios) del cine que me han parecido tan magistrales que no he podido evitar transcribirlos:
"Je crois que le cinéma réside ou dans la jonction, ou dans l'intervalle entre une scène et une autre scène, un plan et un autre plan." Akira KUROSAWA
"Le cinéma, c'est l'art de faire faire de jolies choses à de jolies femmes." François TRUFFAUT
"La photographie, c'est la vérité, et le cinéma, c'est vingt-quatre fois la vérité par seconde..." Jean-Luc GODARD
"Ce sont les enfants qui posent les questions. Pourquoi je suis moi et non pas toi?... Les adultes ne se les posent plus, ils ont des obligations. A la place, ils se demandent comment ils vont gagner leur vie. C'est pour ça, sans doute, que je fais du cinéma, parce que je continue à me poser des questions et je crois que ce sont les vraies questions." Wim WENDERS
"D'après moi, le cinéma n'est pas une tranche de vie mais un morceau de gâteau." Alfred HITCHCOCK
"Il n'y a pour moi aucune différence entre la religion et le cinéma: les deux sont des moyens pour méditer sur soi, sur son prochain et sur l'existence." Martin SCORSESE
"Je fais du cinéma, ça me donne la possibilité de visualiser la liberté." Emir KUSTURICA
Ayer volví a coincidir con LO en yoga y me propuso irnos al cine por la noche. Por supuesto me apunté. Quedamos con dos amigos suyos, AN y JO, a quién ya había conocido hace algunos sábados que salí con JA y otros amigos en el OUI.
Fuimos a ver una nueva película francesa que se llama "Lila dit ça" ("Lila dice" en español), y que nos gustó bastante, aunque es cierto que quizá me la esperaba un poco mejor. Me esperaba más, sobre todo porque últimamente la crítica la había puesto muy bien y la alababan mucho. Es cierto que es una buena película, pero no es tan especial como parecía. Está muy bien retratada la vida en los suburbios de cualquier gran ciudad francesa, en este caso el centro de Marsella, con el submundo, y la subcultura, de árabes y magrebíes emigrantes de primera, segunda y tercera generación.
Pero lo mejor de la película, sin duda, es su protagonista femenina, Vahina GIOCANTE. No sé de dónde habrá salido esta chica, pero es impresionante. Hacía mucho tiempo que una actriz joven no me deslumbraba tanto en un cine. Es maravillosa, espectacular, y la cámara la adora. Es una auténtica Lolita.
Es cierto que los franceses para eso son geniales. Cada cierto tiempo descubren a una nueva actriz joven maravillosa. Recuerdo cómo me deslumbraron, la primera vez que las vi en cine, chicas como: Virginie Ledoyen (sobre todo)(a la que adoro) en "Fin Août, début Septembre", Sophie Marceau, Emmanuelle Bèart, Elodie Bouchez y la otra chica rubia belga de "La vie revée des anges", Natacha Régnier, y que después salió en "Les amants criminels", o esa otra rubia maravillosa, Ludivine Sagnier, que salió en "Gouttes d'eau sur une pierre brûlante", "8 femmes" o en la más reciente "Swimming Pool", etc, etc... Hay muchísimas.
Pués esta nueva tiene ese carisma y es igual de buena actriz que todas las demás. Va a llegar muy lejos. ¡O si no, ojo al nombre, que ya vereis! Es una auténtica lolita seductora y come-hombres, y hay una escena que es un guiño total a la "Lolita" de Kubrick. Incluso algún que otro crítico la compara con la Brigitte Bardot de "Et Dieu crea la femme" ("Y Dios creó a la mujer"), que supuso toda una liberación femenina en la época. Hoy en día esta chica no representa tanta liberación femenina, ni la hostia, pero un poco la idea va por ahí...
No quiero contar nada del argumento porque hay que ir a verla, sólo decir que se basa en un libro que salió en Francia en 1996, de autor anónimo, escrita bajo el seudónimo de Chimo (que aunque es el nombre adoptado por el protagonista masculino, supongo que como un guiño al libro, se rumorea que era de una autora femenina). Por lo visto el libro, del mismo título que la peli, arrasó en Francia.
Es una historia de amor distinta e inusual, con un acercamiento un poco crudo, y muy realista también, a la sexualidad adolescente, situada en un entorno de conflictos raciales.
Solo decir por último que la fotografía está bien, y que la música es excepcional. Hay una escena antológica con una memorable canción de AIR que no hay que perderse.
Al salir, y conforme ibamos Gran Vía arriba, hubo opiniones de todo tipo. Pero aunque LO era a la que parecía que había gustado un poco menos (o que esperaba más de lo que al final vió), en general salimos todos con un regusto muy positivo; aunque no salimos tan cachondos ni calenturientos como en un principio pensamos que íbamos a salir. Je, je, je... (¡es que el calor hace estragos!) ;-)
PD: La frase tan bonita que he usado como título es sólo una frase que se dice un amante a otro en un momento de la película.
"...They made us participate in their own madness, because we couldn't help but retrace their steps, rethink their thoughts, and see that none of them led to us. We couldn't imagine the emptiness of a creature who put a razor to her wrists and opened her veins, the emptiness and the calm. And we had to smear our muzzles in their last traces, of mud marks on the floor, trunks kicked out from under them, we had to breathe forever the air of the rooms in which they killed themselves. It didn't matter in the end how old they had been, or that they were girls, but only that we had loved them, and that they hadn't heard us calling, still do not hear us, up here in the tree house, with our thinning hair and soft bellies, calling them out of those rooms where they went to be alone for all time, alone in suicide, which is deeper than death, and where we will never find the pieces to put them back together."
Jeffrey Eugenides (The Virgin Suicides)
Cada vez que vuelvo a revisitar esta película me sigue estremeciendo. No hay forma más bonita de expresar la futilidad de la belleza y la juventud, y la pérdida de la inocencia. ¡Me fascina!
PD: Muchas gracias, Pablo, Javi, y Telecine, por haber llenado mi pc de tanta buena música. Hasta lo noto más feliz últimamente.